GRIAL-PERCEVAL

Grial-Perceval


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Jesucristo durante la Última Cena y el Grial, por Juan de Juanes (1570).El Santo Grial es el plato o copa usado por Jesucristo en la Última Cena. La relación entre el Grial, el Cáliz y José de Arimatea procede de la obra de Robert de Boron Joseph d'Arimathie, publicada en el siglo XII. Según este relato, Jesús, ya resucitado, se aparece a José para entregarle el Grial y ordenarle que lo lleve a la isla de Britania. Siguiendo esta tradición, autores posteriores cuentan que el mismo José usó el cáliz para recoger la sangre de Cristo y que, más tarde en Britania, estableció una dinastía de guardianes para mantenerlo a salvo y escondido. La búsqueda del Santo Grial es un importante elemento en las historias relacionadas con el Rey Arturo (el Ciclo Artúrico o Materia de Bretaña) donde se combinan la tradición cristiana con antiguos mitos celtas referidos a un caldero divino.
Otras leyendas acerca del Grial se entrecruzan con las relativas a las distintas copas antiguas que se consideran el Santo Cáliz.
Etimología
La palabra grial –pronunciada «graal» en inglés medio– parece ser una adaptación francesa del término latino «gradalis» que implica la idea de un plato, escudilla o bandeja con viandas que es llevado a la mesa en diferentes momentos («gradus») de una comida. Al respecto dice Helinand de Froidmont en su Chronicon (siglo XIII):[1] «... un plato ancho y algo profundo en que habitualmente se colocan las carnes caras para el rico... normalmente se denomina grial».
En algunos textos de la Baja Edad Media aparece trascripto como «San Gréal»[2] [3] , lo que ha dado lugar a teorías esotéricas según las cuales el nombre derivaría de una supuesta forma «Sang Réal», es decir, «sangre real». Esta hipótesis se desarrolla en el libro de Michael Baigent y Richard Leigh: El enigma sagrado (Holy Blood, Holy Grail, en inglés) que fue utilizado por Dan Brown para su novela El Código Da Vinci.
Historia
Chrétien de Troyes
El primer autor en mencionar al Grial es, entre 1181 y 1191, el poeta Chrétien de Troyes en su narración Perceval –también llamada Le Conte du Graal-. La obra, presentada como tomada de un libro antiguo, habla de la visita de Perceval –quien aspira a ser caballero del Rey Arturo– al castillo del Rey Pescador, en el cual le es mostrado un grial. Dentro del mismo hay una especie de oblea que, milagrosamente, alimenta al herido padre del Rey. Perceval no pregunta por el significado de este objeto, lo cual le es reprochado más tarde.
Aunque posee un claro simbolismo cristiano, Chrétien no explica en qué consiste el grial, y la obra se interrumpe bruscamente. El autor no lo denomina «santo», ni lo designa como «el grial», sino simplemente como «un grial» y considera más importante su contenido –la hostia consagrada del catolicismo– que el recipiente. De hecho, teniendo en cuenta la etimología de la palabra, es muy posible que Chrétien aludiera a un sencilla bandeja.
Robert de Boron
La obra de Chrétien de Troyes marcaría el comienzo de la leyenda, pero serían Robert de Boron y Wolfram von Eschenbach quienes la desarrollarían de la manera que la conoció la Europa medieval. Robert de Boron, en Joseph d'Arimathie y Estoire del San Graal, es el responsable de transformar el «grial» de Chrétien en «El Santo Grial». Este autor inglés espiritualiza el simple plato mencionado por el francés y lo convierte en la copa de la Última Cena, la misma que, según sostenían las leyendas, José de Arimatea usó después para recoger la sangre de las heridas durante la crucifixión de Cristo. De Boron es también el primero en afirmar que José y su familia llevaron el Grial a partes no especificadas de Britania.
Las leyendas del Grial
A partir de este momento, los textos se concentran en dos historias diferentes. Por un lado, las relacionadas con la búsqueda del Santo Grial, emprendidas por los caballeros del Rey Arturo, y, por el otro, las que relatan la propia historia del Grial desde los tiempos de José de Arimatea.
Entre las primeras se pueden citar:
Parzival, obra del caballero y poeta alemán Wolfram von Eschenbach, en la cual el concepto de De Boron sobre la santidad del Grial es unido al relato de Chrétien de Troyes.
Las cuatro continuaciones de la obra inconclusa de Chrétien de Troyes. Escritas por diferentes autores en los cincuenta años posteriores a la historia original, siguen el relato hasta la muerte de Perceval, ahora guardián del Grial, quien finalmente lo lleva consigo al Cielo.
El llamado Percival de Didot (nombre del propietario del manuscrito) que es probablemente una versión en prosa de la Estorie de Robert Boron.
El poema galés Peredur, generalmente incluido en los Mabinogion, inspirado en la obra de Chrétien pero que incorpora elementos de tradiciones pre-cristianas, como el culto céltico del Caldero.
El Perlesvaus, o Li Hauz Livres du Graal, considerado el que más se aparta de las tradiciones arturianas dando versiones diferentes a las aceptadas sobre los personajes de la historia.
El Diu Crône (La Corona), poema alemán de Heinrich von dem Türlin, en el cual es Gawain, antes que Perceval, quien obtiene el Grial.
El episodio de Lancelot en la llamada Vulgata arturiana, donde se introduce a Galahad como el héroe de la historia.
La Queste del Saint Graal, también parte de la Vulgata, que describe las aventuras de Galahad hasta lograr obtener el Grial.
De las segundas se mencionan:
La propia obra de Robert de Boron.
La Estoire del Saint Graal, primera parte de la Vulgata, escrita antes del episodio de Lancelot, que expande el texto de Robert de Boron con nuevos detalles.
Joseph de Arimathie, un poema aliterado escrito en inglés hacia 1310, que describe las actividades de José después de la Resurrección de Cristo y lo retrata como un apóstol predicador y guardián del Grial.
La Chronica sive Antiquitates Glastoniensis Ecclesiae (Crónica o Antigüedades de la Iglesia de Glastonbury), de John Seen, un monje local, en la que se dice que el Grial y la tumba de José de Arimatea habían estado en dicha iglesia.
De Sancto Joseph ab Arimathea escrito hacia 1430 por Fray John Capgrave, de Norfolk.
Historia del Santo Grial de Herry Lovelich, escrita hacia 1450, la primera traducción inglesa del cuento de la vulgata francesa Estoire del San Graal. Aquí, Josephes, el hijo de José, es el protagonista y el énfasis se pone en José de Arimatea y sus actividades de conversión en Britania, mientras que es minimizada su conexión con el Grial.
La Crónica de John Hardyng, completada en 1465, vincula a Arturo con José de Arimatea a quien acredita la construcción de la Mesa Redonda original.
El poema Jerusalén, en el prólogo al Milton de William Blake, escrito en 1808, evoca antiguas tradiciones que hacían de José el tío de Jesús y relataban la venida de éste, en su niñez, a Britania.
El Perceval de Chrétien
Esta obra francesa inacabada dejó paso a numerosas terminaciones en muchos casos inconsistentes entre ellas. Los elementos de esta novela en relación con la leyenda son, de una parte, la caracterización de Perceval como caballero que se ve involucrado sin saberlo en la demanda del grial y el «castillo del grial» custodiado por caballeros que sirven al «rey del grial» o «rey pescador».
El Parsifal de Eschenbach
Este libro refleja la tradición alemana que luego inspiraría la ópera de Richard Wagner. La historia presenta grandes paralelismos con la tradición francesa, aunque tiene elementos específicos de la misma.
Algunos autores ligados al esoterismo y en base a supuestos hallazgos arqueólogicos, no confirmados, han elaborado la teoría de una presencia templaria en Argentina, transportando el Santo Grial. Se aducen, entre las pruebas, los siguientes versos del poema mencionado:
"Solo Parsifal, el ángel, por los mares irá con los tres caballeros del número impar, en la Nave Sagrada y con el Vaso del Santo Grial, por el Atlántico Océano un largo viaje realizará hasta las puertas secretas de un silencioso país que Argentum se llama y siempre será."
Sin embargo, este texto no corresponde a ninguna de las versiones conocidas de la obra de Eschenbach y es, casi con certeza, una falsificación moderna.
Ciclo de la Vulgata
Esta fuente, fuertemente influida por los escritos de Bernardo de Claraval, presenta la «demanda del Santo Grial» imbricada dentro del universo artúrico, enriqueciendo la tradición con otros elementos como una descripción del origen y significado del Grial. Según esta fuente, el cáliz habría pertenecido al servicio de mesa de José de Arimatea, un rico comerciante judío, que según la tradición organizó la Última Cena.
José de Arimatea habría solicitado a Poncio Pilatos que se le entregara el cuerpo de Jesús (a quien hizo enterrar en una tumba de su propiedad) y la lanza con que fue herido (que quedó en su poder, junto con la copa).
Como José era un rico comerciante, en un viaje de negocios habría llegado hasta Albión (isla que se identifica con Gran Bretaña). Allí se quedó a vivir y levantó la capilla de Glastonbury.
Al morir José de Arimatea se dice que se fundó la Orden del Grial para custodiar las reliquias. En la época del rey Arturo, el guardián de las reliquias era Sir Pelles. Sir Balin el Salvaje quiso robar las reliquias a Pelles y se batieron en un duelo, pero al perder su espada Sir Balin tomó la lanza sagrada e hirió a Pelles, e inmediatamente el castillo se derrumbó debido a la profanación de la reliquia.
Las reliquias desaparecieron de la Tierra hasta que un caballero puro de corazón las encontrara. Ese fue Galahad, quien al morir se las llevó al Cielo.
Variante neopagana de la leyenda
Algunos estudiosos vinculados al esoterismo, como Malcolm Godwin, quieren identificar la pérdida del Grial con hechos reales acaecidos a finales del Neolítico, cuando supuestamente existían en Europa diversas tribus matriarcales asentadas y pacíficas, cuya forma de vida se vio violentamente alterada por oleadas de tribus guerreras y violentas provenientes de Asia. Estos sucesos, que no cuentan son testimonios históricos o arqueológicos, habrían quedado en una posible memoria colectiva y adquirido una dimensión simbólica en la mitología celta hasta que, finalmente, fueron cristianizados por autores como Chrétien de Troyes, Wolfram von Eschenbach y otros. En esta interpretación, altamente especulativa, el Grial evocaría lo femenino (como símbolo del seno materno y de la vulva) y la Madre Tierra.
Supuestos griales
La tradición esotérica considera que diversas reliquias podrían ser el Santo Grial:
El Cáliz de Antioquía de la Colección Cloisters del Metropolitan Museum de Nueva York, descubierto en Siria a principios del siglo XX. Investigaciones de finales del siglo XX sostienen, sin embargo, que la copa de Antioquía sería una falsificación contemporánea a su hallazgo.
El Sacro Catino de Génova, que fue llevado tras la Primera Cruzada a Italia. Es un plato hexagonal verde que se creía de esmeralda, aunque es un cristal verde egipcio. Los genoveses, en realidad, nunca han sostenido que se trate del Santo Grial, sino de una pieza de la vajilla usada durante la Santa Cena.
Vaso de Nanteos es un cuenco medieval de madera, procedente de la Mansión Nanteos en Gales. Según la tradición de la familia Powell , propietaria de la reliquia, procede de la abadía de Glastonbury. Sin embargo, los que la examinaron llegaron a la conclusión de que se trata de un objeto del siglo XIV.
El Cáliz de Ardagh encontrado en Irlanda; se halla en el museo nacional de Dublín. Se trata de una pieza de orfebrería irlandesa fechada en el siglo VIII y nunca fue identificado con el Grial de la leyenda.
La Copa de Hawkstone Park, propiedad de Victoria Palmer. La reivindicación de esta pieza ha sido hecha por Graham Phillips, quien sostiene que la pieza fue llevada a Inglaterra tras ser saqueada Roma por los visigodos. La copa no mide más de seis centímetros, está hecha de una piedra semipreciosa -onice verde- y, según el propio Philips, es muy posible que date de la época romana.
Achatschale: El Cuenco de Ágata que se encuentra en el tesoro de los Habsburgo en Viena. Se trata de un cuenco del siglo IV procedente de Constantinopla o Tréveris y lleva una inscripción que puede leerse como B.XRISTO.RI.XXPP, supuesta referencia a Cristo, o bien como ARISTO que podría ser el nombre del grabador. Es parte de las reliquias imperiales del desaparecido Sacro Imperio Romano Germánico; entre las cuales también figura la Lanza de Longinos. Ver Joyas de la Corona Austriaca.
El Cáliz de la Catedral de Valencia
: El Cáliz de la Catedral de Valencia
. En la antigua sala capitular, hoy Capilla del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia, se conserva un cáliz que la tradición aragonesa identifica con el Santo Grial. Consta de una copa de calcedonia (piedra semipreciosa) de 7 cm de altura y 9,5 de diámetro, y un pie con asas añadido posteriormente. El arqueólogo Antonio Beltrán ha fechado la copa superior en torno al cambio de era (siglo I), labrada en un taller oriental de Egipto, de Siria o de la propia Palestina, por lo que pudo estar en la mesa de la Santa Cena. Los dos Papas que han visitado la ciudad de Valencia (Juan Pablo II y Benedicto XVI), han usado este cáliz en las Eucaristías multitudinarias de sus visitas. Algunos consideran por ello que la Iglesia es favorable a la autenticidad de esta reliquia, aunque jamás ha sido formulado un comentario oficial.
Otros significados del Grial
El Grial es parte de la mitología cristiana medieval, es decir, que carece de referencias específicas en los textos bíblicos. Diversos elementos han entrado en la formación del mito, entre ellos las leyendas monacales con su contenido alegórico y las referencias precristianas a recipientes mágicos como el cuerno de la abundancia o los calderos de la tradición céltica.
Autores posteriores identifican al Grial con la piedra filosofal de los alquimistas, las supuestas reliquias halladas por los Templarios o una alusión velada a la descendencia de Jesús. En su mayor parte, estos investigadores se vinculan a teorías conspirativas elaboradas con escasa rigurosidad histórica.
Peter Redgrove y Penélope Shuttle, poéticamente, ven en la imaginería del Grial un símbolo de la matriz femenina y del ciclo menstrual.
La leyenda del Grial ha fascinado a numerosos personajes históricos. El medievalista alemán Otto Rahn fue el más conocido de ellos por su vinculación con el régimen nazi. En efecto, tras haber escrito un libro sobre el tema: Kreuzzug gegen den Gral (Cruzada contra el Grial. Tragedia del catarismo) donde vinculaba al Grial con el movimiento cátaro, Rahn llamó la atención de Heinrich Himmler, jefe de la Sociedad Ahnenerbe, quien lo hizo ingresar a las SS. Disgustado con esta organización, Rahn renunció y posteriormente fue encontrado muerto (oficialmente se la calificó como suicidio). Este episodio ha dado pie a la creencia en una búsqueda secreta del Grial por la jerarquía nazi, siempre vinculada a temas ocultos.
Literatura, cine y música
La leyenda del Santo Grial ha sido fuente de inspiración de obras literarias, óperas e incluso películas:
El Cuento del Grial de Chrétien de Troyes
La muerte de Arturo de Thomas Malory
La ópera Parsifal, de Richard Wagner;
Los Caballeros del rey Arturo (película de Richard Thorpe)
Excalibur (película de John Boorman);
Indiana Jones y la última cruzada (con Harrison Ford);
El código Da Vinci, de Dan Brown;
El código Da Vinci (película);
El péndulo de Foucault, de Umberto Eco;
El Cáliz de Plata novela de Thomas B. Costain
El código de los Templarios, de Florian Baxmeyer;
Fate/stay night, novela visual producida por Type-Moon;
Los hijos del Grial (pentalogía de Peter Berling);
Los Grutynos (historieta de Beto Noy, Ramón Gil y José Massaroli);
El Santo Grial, canción del grupo de rock español Mägo de Oz;
Monty Python and the Holy Grail, comedia realizada por el grupo humorístico Monty Python;
El Libro El Círculo Mágico de Katherine Neville;
Mandalaband: AD - Sangreal, álbum de la banda inglesa del historiador David Rohl;
Glasgow, El sueño continúa, de Jaime Sabater;
El videojuego para PC Gabriel Knight 3: Blood of the Sacred, Blood of the Damned, producido por Sierra On-Line.
El videojuego para PC Broken Sword: La leyenda de los templarios, publicado por Virgin Interactive y Revolution Software.
Sergio Lechuga Quijada (2009). Calix. Planeta. ISBN 978-84-08-08692-5. http://www.editorial.planeta.es/07/07.asp?field=Titulo&Text=calix&IDLIBRO=38864.
Bibliografía
Perceval o El cuento del Grial de Chrétien de Troyes.
Pársifal de Wolfram von Eschenbach
Ciclo de La Vulgata
http://es.wikipedia.org/wiki/Grial
Cartas del Grial
A ti buscador del Grial
Ski
Definición aparecida en 1913
By admin | Published 04/09/2010
Comenzaremos estas cartas con la definición de GRIAL. A continuación te mostraré un breve apartado del libro de 1913 LAS LEYENDAS DE WAGNER escrito por ADOLFO BONILLA Y SAN MARTÍN, con un apéndice sobre el Santo Grial en el LANZAROTE DEL LAGO:
Según el Diccionario académico, grial (del bajo latín grádate) es “vaso o plato místico de que se habla en los libros de caballería”. Si semejante acepción de grial hubiese sonado en los oídos de un ama de casa del siglo XIV, habría sentido la misma impresión que la que experimentaría una de nuestro tiempo al oir que unas trébedes son un objeto cabalístico. Porque es lo cierto que un grial, en tierra de Castilla, era antiguamente un plato o vaso más o menos grande, sin sentido místico de ningún género. Así el Arcipreste de Hita, describiendo lo que hace la dueña al llegar la Cuaresma, dice que limpia y muda todos los objetos de la cocina casera:
“Escudillas, sartenes, tinajas e calderas,
cañadas e barriles, todas cosas caseras,
todo lo fizo lavar a las sus lavanderas,
espetos e griales, ollas e coberteras”
Se puede leer este texto en la página 40 del libro anexo. Se decía, pues, grial por vaso, plato o escudilla, de la misma suerte que tabla por mesa; y así como la denominación Tabla Redonda tenía una significación especial, aplicada a la institución fundada por el rey V ter Padragón, a instancias del sabio Merlín, así Santo Grial era, tradicionalmente, la copa sagrada en que José de Arimatea recogió la sangre de Jesucristo.
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El castillo de Corbenic
By admin | Published 23/10/2010
El castillo de Corbenic, también llamado Carbonek, Corbin, y Corbinec es el castillo donde se encuentra el Santo Grial, de acuerdo a algunas leyendas del rey Arturo. El castillo es mencionado en la Vulgata y en La muerte de Arturo. Es la residencia del rey Pescador, y el lugar de nacimiento de Sir Galahad.
Como lugar de reposo del Grial, Corbenic es un lugar lleno de maravillas, donde se encuentra una doncella atrapada en un caldero hirviente, un dragón, y una habitación donde las flechas acechan a quien quiera pasar la noche allí. Sir Bors lo llama el Castillo Aventuroso. T. H. White, en su obra Camelot, utiliza el nombre Corbenic para describir la morada del rey Pelles, pero usa el nombre de Carbonek, para describir otro castillo, que es donde el Grial estaría oculto.
Se ha especulado y puede estar asociado a diferentes lugares:
Castell Dinas Bran en Gales
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Reportaje video Rennes le Château
By admin | Published 05/09/2010
El enigma del abad Fraçois Bérenger Saunière, sobre María Magdalena y su descendencia con Jesús. Un fantástico documental de José Luis Giménez.
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San Juan de la Peña
By admin | Published 04/09/2010
Se considera un sitio de paso del Grial entre los años 1076 – 1399 HUESCA.
Es durante esta fase de estancia del Grial en San Juán de la Peña cuando surgen las leyendas y obras medievales caballerescas en torno al Cáliz de la Última Cena de Cristo:
Cristián de Troyes, del siglo XII (“Perceval ou la corte du Graal”) Anterior a 1190. Robert de Borron, del siglo XIII:”Roman de l’Histoire du Graal o Joseph d’Arimathie” (1180-1200). Obra de un monje cisterciense anónimo (1300) “La Queste dal Graal”.
En los siglos XIII y XIV la leyenda del Grial se extiende por toda Europa y aparecen versiones alemanas, castellanas, islandesas, italianas… Surgen derivaciones como Lancelot, Queste del Saint Graal, Parcival, obra en la que se inspirará Richard Wagner para crear su obra “Pasifal”.
http://grial.com/
El Verdadero Santo Grial está en España PARTE 1
http://www.youtube.com/watch?v=F_GVL-P9mIk
Los templarios y el grial. Jimenez del Oso.
http://video.google.com/videoplay?docid=6304194861350706721#
Según la leyenda, el Santo Grial, también denominado Sangreal, era el cáliz, copa o vaso que usó José de Arimatea para recoger la sangre de Jesucristo en la Cruz. En casi todas las versiones de la leyenda, es la misma copa o vaso usado por Cristo en la Última Cena. Según la leyenda española, el verdadero Grial es el que se encuentra en la Catedral de Valencia.
El término «grial» proviene de graal, en inglés medio (1150-1475), del francés antiguo grail, del latín medieval gradalis.
Leyenda inglesa
En la Edad Media existía un grupo de hombres que se hacían llamar la Orden del Santo Grial, que pretendían resguardar tanto el cáliz como la lanza con la que fue herido Jesucristo.
Según ellos, el cáliz habría pertenecido al servicio de mesa de José de Arimatea, un rico comerciante judío, que según la Biblia cristiana, organizó la Última Cena.
José de Arimatea habría solicitado a Poncio Pilatos que se le entregara el cuerpo de Jesús (a quien hizo enterrar en una tumba de su propiedad) y la lanza con que fue herido (que quedó en su poder, junto con la copa).
Como José era un rico comerciante, en un viaje de negocios habría llegado hasta Albión (isla mitológica que se identifica con Gran Bretaña). Allí se quedó a vivir y levantó la capilla de Glastonbury.
Al morir José de Arimatea se dice que se fundó la Orden del Grial para custodiar las reliquias. En la época del rey Arturo el guardián de las reliquias era Sir Pelles. Balin quiso robar las reliquias a Pelles y se batieron en un duelo pero al perder su espada Balin ante Pelles tomó la lanza sagrada y le hirió, pero inmediatamente el castillo se derrumbó debido a la profanación de la reliquia.
Las reliquias desaparecieron de la Tierra hasta que un caballero puro de corazón las encontrara. Ese fue Galahad, quien al morir se las llevó al Cielo.
Leyenda española
Una tradición aragonesa cuenta que el grial fue guardado y utilizado por los apóstoles en Jerusalén. De allí habría pasado a Antioquía, llevado por san Pedro. Posteriormente se habría trasladado a Roma, donde fue usado por 23 papas hasta el pontificado del griego san Sixto II. Este papa (quien ejerció el papado durante un año, desde 257 a 258), asustado por la persecución romana— lo envió a Huesca (España) custodiado por el joven diácono Lorenzo para que fuera escondido en las lejanas montañas de Aragón.
Diversos lugares aragoneses marcarían la ruta del Santo Cáliz: la cueva de Yesa, San Pedro de Siresa, San Adrián de Sasabe, San Pedro de la Sede Real de Bailo, la catedral de Jaca y, hacia 1071, en el monasterio de San Juan de la Peña, en donde se dice que permaneció hasta que en 1399 el rey Martín I se llevó el vaso sagrado al palacio de la Aljafería de Zaragoza, donde estuvo más de veinte años, después de una breve estancia en Barcelona, acompañando al rey.
En el año 1424 el Cáliz habría sido trasladado al Palacio Real de Valencia por orden de Alfonso el Magnánimo, que agradecía así su ayuda al reino de Valencia en sus luchas mediterráneas.
En 1437 la sagrada reliquia fue entregada al Cabildo Catedralicio en nombre de su majestad, como donación, y allí habría permanecido durante siglos, excluyendo necesarias excepciones como las guerras napoleónicas o civiles, así como dos visitas de regreso a San Juan de la Peña en los años 1959 y 1994.
Este Santo Grial que hoy se conserva en la catedral de Valencia es un vaso de calcedonia (piedra semipreciosa) de 7 cm de altura y 9,5 de diámetro. Científicos españoles lo han fechado en torno al cambio de era (siglo I). Pero no procede de Jerusalén sino de un taller de Antioquía.
Éste es el cáliz que la tradición cristiana y la Iglesia Católica reconocen como el que Jesús habría utilizado en la última cena.
El Grial esotérico
Existen muchas conjeturas acerca de lo que el Grial representa en términos esotéricos, pero todos los grupos o personas que lo buscaron coinciden en que debe ser algo semejante a una fuente de energía inagotable, la piedra filosofal, el secreto de la vida eterna, un objeto capaz de desestabilizar el orden del mundo, y quizá también la finalidad misma del mundo.
La Edad Media
Sin embargo, nada en la tradición neotestamentaria reconoce poderes místicos al Grial; más bien la búsqueda de tan místico objeto tiene su origen y fin en las leyendas medievales.
La leyenda del Santo Grial fue recogida por el cantar sajón de Perceval, caballero enfrascado en la búsqueda de dicho objeto mágico. La Europa medieval se caracterizó por su profundo teocentrismo y misticismo. La comunidad de entonces vivía de alguna manera «atada a su tierra» de modo que los viajes o peregrinaciones más allá del límite doméstico de acción eran muy poco frecuentes.
En aquellos tiempos los únicos viajes largos que se realizaban eran a ciudades como Santiago de Compostela, Roma o Jerusalén y exclusivamente con motivos religiosos.
Es de suponer que quienes hicieran la travesía a Tierra Santa contasen historias increíbles del lejano Oriente mencionando costumbres, bestias y gentes desconocidas para los occidentales. Contando sus aventuras hablarían también de lejanos reinos y palacios, de frutas exóticas, monstruos fabulosos y tesoros maravillosos. De tal manera, la Edad Media fue un gran caldo de cultivo para leyendas como la del Santo Grial.
Los templarios
La leyenda del santo Grial se ha unido en ocasiones a la orden de los Caballeros Templarios, nacida tras la primera cruzada (en el siglo X). Estos caballeros tuvieron como función primordial proteger a peregrinos y cruzados en sus viajes a Jerusalén, y durante doscientos años acumularon donaciones pías que perseguían el mismo objeto.
Al terminar la segunda cruzada, en el siglo XII y aún un poco antes, los caballeros templarios quedaron sin objeto y, por lo tanto, sin gastos, por lo que fueron acumulando grandes cantidades de riqueza.
El extraño proceso contra los templarios iniciado por Felipe el Hermoso, rey de Francia, acusándoles de blasfemia, hechicería y adoración de Satanás, probablemente buscaba fines económicos, pero hizo que las generaciones posteriores creyeran en los poderes místicos de la orden, creencia acrecentada por el cumplimiento de una maldición lanzada por el Gran Maestre Templario Jacques de Molay desde el cadalso.
También se supuso que los templarios poseían un objeto mágico y lo llevaron, en su huida, hacia Inglaterra (según la leyenda, la noche de San Juan en la que ejecutaron a Jaqcues de Molay se vio a algunos caballeros templarios huir de la ciudad en una carreta llena de heno).
Variados griales
Muchos cálices se reputan como los auténticos griales de la Última Cena. Entre ellos, el Santo Grial de la catedral de Valencia, en España; el Cáliz de Antioquía de la Colección Cloisters del Metropolitan Museum of Art, o la Sacra Catina de Génova.
Grial como descendencia de Jesucristo
Algunos autores proponen que el término «Santo Grial» en realidad proviene del francés sang real o sangre real y que en lugar de ser la copa de la última cena de Jesús de Nazaret, el Santo Grial sea la descendencia directa del propio Jesucristo y María Magdalena a través de la dinastía de los merovingios (dinastía de reyes francos iniciada por Meroveo y derrocada por Pipino el Breve).
Esta teoría fue popularizada en el bestseller "Sangre santa, Santo grial" escrito por Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln y, sobre todo, por la novela bestseller de Dan Brown, El código Da Vinci. También Umberto Eco hace un uso farsesco de la misma en El péndulo de Foucault.
http://riie.com.pe/?a=50925

Chrétien de Troyes. Perceval o el Cuento del Graal

La obra cumbre de Chrétien de Troyes es su Perceval o Cuento del Graal, escrito entre 1180 y 1190 e inacabado por la muerte de su autor. Perceval (en las versiones alemanas Parsifal) es la figura más perfecta de cuantas imaginó Chrétien, y el obsesionante misterio del graal una de las ficciones literarias más poéticas de todos los tiempos. Se inicia con una escena delicadísima por su ternura y sentido: el niño Perceval vive como un salvaje en un bosque, junto a su madre, que lo retiene apartado de la convivencia humana para que no sepa qué es la caballería, ya que tanto su esposo como sus otros hijos murieron ejerciéndola. El pequeño salvaje ve llega a un grupo de caballeros y queda extasiado ante la belleza de sus vestidos y de sus armas y sostiene con ellos un ingenuo diálogo. La fuerza de la sangre hace que Perceval decida irrevocablemente ir a la corte del rey Artús para ser armado caballero, y a pesar de los ruegos de su madre, allí se encamina. En seguida realiza una notable hazaña, y tras recibir enseñanzas de un viejo caballero, se convierte en el mejor de los del rey Artús.
Sus amores con la hermosa Blancafort, mezcla de ingenuidad y sensualismo, dan sentido a las empresas de Perceval; pero éste está destinado a la más alta y misteriosa de las aventuras. Cierto día se encuentra en un castillo que ha surgido como por encanto ante su vista: es el castillo del rey Pescador, que acoge amablemente a Perceval y lo sienta a su lado en una lujosa sala. Por una puerta entra un paje que lleva una lanza de la que gotea sangre, y tras él, una doncella que lleva el graal, cuya luminosidad eclipsa las antorchas. Perceval no se atreve a preguntar el significado de estos dos objetos, y éste es su gran error. Al día siguiente el castillo está desierto de habitantes y al salir Perceval de él desaparece tan misteriosamente como había surgido. Perceval se enterará luego de que, si hubiese preguntado el significado de la lanza y qué era el graal, el rey Tullido, padre del Pescador, hubiera sanado y se hubiera desencantado. Este rey Tullido, sabe luego, era un tío suyo que vivía sin tomar comida alguna, alimentado solamente por una hostia que hay en el graal. Perceval y otros caballeros del rey Artús emprenden la busca del castillo del graal, sin dar con él: Chrétien deja inacabada la novela sin que sepamos exactamente qué sentido quería dar al relato.
El Cuento del graal es una novela que impresiona por cierto tono de misterio y por su impenetrable simbolismo. De hecho es una especie de arte de caballería en el que el autor ha tomado como punto de partida un hombre en estado salvaje e inculto y lo ha hecho ascender gradualmente al conocimiento del manejo de las armas, lo ha hecho educar en el espíritu caballeresco y cortés, le ha hecho conocer el amor y luego el misterio de la fe. Parece totalmente demostrado que la lanza y el graal (nombre que se daba a los recipientes que se empleaban en la mesa y que tenían forma de copa con pie muy largo) son dos elementos capitales de la Pasión de Jesucristo; la lanza con la que fue herido en el costado (por el soldado ciego Longinos, según una viejísima tradición) y el vaso sagrado en el que se recogió su preciosísima sangre, ya que la doncella que lleva el graal es un símbolo de la Iglesia nueva o cristiana que, en oposición a la Sinagoga, se representa en manifestaciones plásticas de la época de Chrétien y antes aún. El graal es, pues, un vaso sagrado cristiano en el que se lleva una sagrada forma al rey Tullido, el cual con este solo alimento mantiene su vida, al estilo de los tan sabidos casos, antiguos e incluso actuales, de personas que milagrosamente viven de la Eucaristía. Lo que no sabemos, por haber dejado Chrétien su obra inacabada, es qué hubiera ocurrido si Perceval hubiese formulado las preguntas al presenciar el cortejo de los dos símbolos. Es posible que este misterioso castillo, en el que hay reyes sin fuerza ni poderío, uno de ellos paralítico, pero asistido por la Iglesia misma, confortado por la Eucaristía y la lanza de la Pasión, sea un trasunto del reino cristiano de Jerusalén, en plena decadencia bajo Baldovinos IV, el rey leproso y que en 1187 caía bajo el dominio de Saladino. Chrétien, con esta ficción novelesca, especie de alegoría de un hecho contemporáneo, hubiera escrito en pro de la tercera Cruzada. Lo cierto es que Chrétien de Troyes murió sin acabar su maravillosa e intrigante novela y se llevó el misterio de la lanza y del graal del mismo modo que el marinero del romance castellano del conde Arnaldos se hace a la mar sin decir su canción.
En el Cuento del graal hay una escena de sorprendente belleza, la de Perceval absorto ante tres gotas de sangre de alondra caídas sobre la nieve. El héroe se extasía en su contemplación, en la que el rojo de la sangre y el blanco de la nieve le sugieren el color de la carne de enamorada Blancafort. Chrétien insiste en un largo pasaje de un intacto e irreal sentido poético y se complace en la minuciosa descripción de esta escena, uno de sus mayores aciertos del artista. Otra escena inolvidable es la que tiene lugar entra Gauvain, el sobrino del rey Artús, y la Pucele as Petites Manches (la doncella de las mangas pequeñas), niña de pocos años, ingenuamente encariñada con el caballero. Chrétien ha sabido recoger delicadas notas de ternura infantil, tan raras en los escritores medievales, al dar un ligero y marginal papel a esta simpática figura.
Chrétien de Troyes es un maestro de la narración. La conduce con gran seguridad y sin tropezones. Cuando el interés de la acción está en su punto más elevado, acostumbra interrumpirla y pasar a otro tema (por ejemplo las aventuras de un caballero distinto), para luego ir reuniendo hábilmente los diversos asuntos. Este procedimiento, que se hará normal en la novela, está tomado de los consejos de los preceptistas retóricos y lejanamente deriva de la Poética de Aristóteles. Son notables sus atisbos psicológicos, principalmente en los personajes sujetos al amor; describe su pasión, sus ilógicas reacciones, sus noche de insomnio, su timidez y sus angustias con detallada detención y siguiendo más o menos las enseñanzas de las obras teóricas de Ovidio sobre el amor que tradujo en su juventud. Es prolijo en la descripción de combates, aspecto de primordial interés para el público de cortesanos para quien escribe, y también en la de adornos y vestidos femeninos, concesión a las damas que escuchaban sus novelas, principalmente las que hoy llamaríamos "provincianas", que así se enteraban de las modas de la corte. Su estilo es sencillo y conciso, con notas personales muy características; y por encima de todo Chrétien de Troyes es el gran creador de personajes literarios que han llegado hasta nosotros con toda su emoción.
Martín de Riquer
Imagen: GABRIEL DANTE ROSSETTI, El Santo Grial. 1860
http://loquenuncatedigo.blogspot.com/2007/07/chrtien-de-troyes-perceval-o-el-cuento.html

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