dissabte, 13 de febrer de 2016

Jordi Serra Burgés, el inspirador del hotel The Serras, primer 5 estrellas, en la fachada marítima de Barcelona

Jordi Serra Burgés, el inspirador del hotel The Serras, primer 5 estrellas, en la fachada marítima de Barcelona



El hotel The Serras, primer 5 estrellas en la fachada marítima de Barcelona

Ubicado en un edificio de 1846 que acogió el primer estudio de Picasso en la Ciudad Condal

18 Diciembre, 2014

El hotel The Serras es el primer 5 estrellas de lujo situado en la fachada marítima de Barcelona, frente al puerto y en el corazón de la ciudad, con vistas al Mediterráneo y al Barrio Gótico. Se trata de un hotel boutique de 30 habitaciones, 11 de ellas suites, ubicado en un edificio de 1846, obra del arquitecto Francesc Daniel Molina, que acogió el primer estudio de Picasso en la Ciudad Condal.

La transformación en hotel del edificio, que hasta finales del siglo XX fue la sede de una naviera, se ha realizado mediante una intervención limitada que ha preservado los elementos constructivos y estilísticos más significativos del clasicismo romántico. El interiorismo, a cargo de Eva Martínez, ha conservado las enormes cristaleras para separar ambientes, desde la terraza superior hasta el gimnasio, pasando por el restaurante.
Sus habitaciones, todas con camas Hypnos, hechas a mano en Gran Bretaña y proveedores oficiales de la Familia Real británica desde 1929, se reparten en las cuatro plantas del edificio, dedicadas a cuatro barrios de Barcelona: Montjuïc, Gràcia, Poble Nou y Sarrià.
La familia de Jordi Serra, propietaria del inmueble, con el chef Marc Gascons (izq), una estrella Michelin.
La familia de Jordi Serra, propietaria del inmueble, con el chef Marc Gascons (izq), una estrella Michelin.
Dispone asimismo del restaurante Informal by Marc Gascons, una estrella Michelin, y Le Nine Bar, concebido como punto de encuentro dinámico en el que se dará cita una mezcla cosmopolita de clientes extranjeros y barceloneses, además de ser un espacio idóneo para presentaciones, eventos y fiestas privadas.
A estas instalaciones se suman la terraza superior con piscina y otra a pie de puerto, todas con certificado medioambiental LEED de construcción respetuosa con el medio ambiente, y bajo la dirección de Antonio Bignone y Ona Matas, ambos procedentes de hoteles de lujo de Londres.
El hotel boutique dispondrá de 30 habitaciones, 11 de ellas suites.
El hotel boutique dispondrá de 30 habitaciones, 11 de ellas suites.
El hotel ocupa un edificio de 1846 en el Paseo Colón.
El hotel ocupa un edificio de 1846 en el Paseo Colón.
http://www.hosteltur.com/188760_hotel-the-serras-primer-5-estrellas-fachada-maritima-barcelona.html

Posted by Catacultural On diciembre – 17 – 2014
EL HOTEL THE SERRAS – Jordi Serra Burgés
*Ubicado en el edificio de 1846, obra del arquitecto de la Plaça Reial,
Francesc Daniel Molina, que acogió el primer estudio de Picasso en
Barcelona*
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Interior de una de las habitaciones del hotel.
El hotel* The Serras* es el primer cinco estrellas de lujo situado en la
fachada marítima de Barcelona, frente al puerto y en el corazón de la
ciudad. Con vistas al Mediterráneo y al Barri Gòtic, su ubicación es
única y privilegiada.
Se trata de un *hotel boutique*, cuyo concepto de lujo discreto, dinamismo
y servicio personalizado combina la Barcelona histórica con la más actual y
cosmopolita. El edificio del hotel proviene del clasicismo romántico del
siglo XIX y alojó el primer estudio de Pablo Picasso en la ciudad condal.
Desde el desayuno hasta el último cóctel, la oferta gastronómica del hotel*
The Serras* es amplia y novedosa. Marc Gascons, galardonado con una
estrella Michelin, crea los platos y sabores del restaurante *Informal by
Marc Gascons* y del hotel.
The Serras Barcelona, Spain. © The Serras
Ubicado en el número 9 del Passeig de Colom, el hotel* The Serras*, que
abrirá sus puertas durante el próximo mes de enero, se encuentra en el
centro de la fachada marítima de Barcelona, frente al puerto y en un punto
estratégico del casco histórico. Su situación permite pasear por espacios
emblemáticos de la ciudad como Ciutat Vella, Barri Gòtic, la Barceloneta,
las playas, el Born o Les Rambles.
The Serras Barcelona, Spain. © The Serras
El edificio data del año 1846 cuando, tras derribarse la antigua muralla
del mar, los nobles y burgueses alzaron sus residencias en el nuevo espacio
costero. Aquella urbanización dio lugar a edificios tan carismáticos como
los Porxos d’en Xifré, el Banco de Barcelona o la Sociedad de Crédito,
todos ellos de estilo neoclásico. De este modo, el Passeig de Colom se
convirtió en una zona señorial con casas nobles, palacios, como el vecino
Palau Bru, y edificios singulares como el de Correos
Desde los balcones y las ventanas de las habitaciones del hotel se disfruta
de espectaculares vistas al mar y al puerto. La vista trasera, que da a la
calle de la Mercè, es la misma que observó y pintó Picasso desde su
estudio, ubicado en el mismo edificio donde hoy se encuentra el hotel.
Picasso también pintó en este estudio, cuya entrada estaba entonces en el
lateral – carrer de la Plata, 4 –, muchos apuntes y bocetos de su etapa más
académica y obras costumbristas como *La Comunión* y *Ciencia y caridad*.

The Serras Barcelona, Spain. © The Serras
Calificado como Bien Cultural, el estilo del edificio del hotel* The Serras*
es el del clasicismo romántico, pero evolucionado a partir de la escuela de
La Llotja, donde estudió el joven Picasso. Su arquitecto, Francesc Daniel
Molina, fue el mismo que proyectó la famosa Plaça Reial, por lo cual
conserva fachadas diferentes, pervivencias de la arquitectura del siglo
XVIII, elementos decorativos basados en la terracota, así como
revestimientos originales de frescos y estucos en la fachada.
La transformación en hotel del edificio, que hasta finales del siglo XX fue
la sede de una naviera, se ha hecho mediante una intervención limitada que
ha preservado los elementos constructivos y estilísticos más significativos
del clasicismo romántico, realzando así las muchas bellezas que se
contemplan desde diversos ángulos del establecimiento.
The Serras Barcelona, Spain. © The Serras
*En el mar y en la ciudad *
El hotel* The Serras* es como un pequeño monumento en plena fachada
marítima de Barcelona y en el corazón del Barri Gòtic: un *hotel boutique*
único con treinta amplias habitaciones, once de las cuales son suites con
vistas al mar o a un barrio de gran valor patrimonial e histórico. La
tranquilidad en el hotel es absoluta, dado su alto nivel de aislamiento en
ventanas y puertas, así como en cada habitación.
Los huéspedes que utilicen sus servicios, tanto en las habitaciones como en
el restaurante, en sus bares y en las diversas instalaciones, podrán gozar
de un lujo discreto pero elegante y de un diseño exclusivo, fresco, urbano
y ecléctico que combina perfectamente la Barcelona marina con la Barcelona
más histórica y popular.
The Serras Barcelona, Spain. © The Serras
El interiorismo, a cargo de Eva Martínez, aprovecha las enormes cristaleras
y la luminosidad exterior para crear una atmósfera clara, confortable y
acogedora que combina el estilo neoyorquino actual con el clasicismo
romántico catalán de Barcelona. Así, los colores naturales, maderas nobles
tintadas en blancos y negros y el hierro armonizan con los mosaicos
hidráulicos modernistas que decoran puntos tan íntimos como las cabeceras
de las camas. Todas las habitaciones disponen de las camas Hypnos, hechas a
mano en Gran Bretaña y proveedores oficiales de la familia real británica
desde 1929.
Esa atmósfera bañada por la luz mediterránea se esparce por las cuatro
plantas del edificio dedicadas a cuatro barrios de Barcelona: Montjuïc,
Gràcia, Poble Nou y Sarrià. Todos los ambientes, desde la terraza superior
hasta el gimnasio, pasando por el restaurante, juegan con la claridad que
aportan las separaciones mediante cristaleras de cuarterones.
The Serras Barcelona, Spain. © The Serras

El ambiente distendido y diferente se hace patente desde el mismo momento
de la llegada del huésped, que es recibido de manera confortable y
personalizada. Además, un equipo de *guest relations* adapta los servicios
del hotel a los gustos de cada huésped durante toda su estancia en el
hotel.
Al restaurante *Informal by Marc Gascons* y a su sala privada se accede
desde la calle de la Plata, 4, la misma entrada por donde accedía Picasso a
su estudio. En la primera planta, tipo loft, se encuentra *Le Nine Bar*, un
espacio tranquilo, relajado y conceptualmente inglés. Sus servicios, para
antes y después de comer, evolucionan con el paso de las horas, igual que
su música y sus luces. Concebido como un punto de encuentro en permanente
movimiento, el conjunto resulta muy dinámico y consigue una mezcla
cosmopolita de clientes extranjeros y barceloneses. *LeNine Bar* también
será un espacio idóneo para presentaciones, eventos y fiestas privadas.
Bajo la dirección de Antonio Bignone y Ona Matas, ambos procedentes de
hoteles de lujo de Londres, la atención a los clientes y los detalles son
refinados y exquisitos. Desde la amplia variedad de zumos y alimentos
naturales, hasta las *amenities* del baño, que son todas naturales y
vitaminizadas. Porque otros de los conceptos que ofrece el establecimiento
son salud, deporte, naturalidad y calidad medioambiental. De hecho, el
edificio ha obtenido el certificado medioambiental LEED, de construcción
respetuosa con el medio ambiente.
Además de las lujosas habitaciones, de la terraza superior con piscina y
con vistas espléndidas, y de su terraza al pie del puerto, el hotel *The
Serras* nace con vocación de ser un referente de un nuevo modo de entender
el hotel de lujo como un universo animado y especial que mezcla al huésped
internacional con el barcelonés.
The Serras Barcelona, Spain. © The Serras
*Gastronomía Informal *
La gastronomía del hotel *The Serras* sale de la cocina del
restaurante *Informal
*de Marc Gascons, que la califica de “mediterránea, catalana, fresca, joven
e informal”. Galardonado con una estrella Michelin por el restaurante Els
Tinars, de Llagostera, Gascons pertenece a la tercera generación de una
saga hostelera que comenzó en 1918 con una panadería en Sant Feliu de
Guíxols, en la Costa Brava. Formado con chefs como Carles Gaig, Carme
Ruscalleda o Martín Berasategui, entre otros, mantiene las raíces de su
recetario y asume maneras y técnicas modernas y creativas que actualizan
sus propuestas.
El objetivo del *Informal by Marc Gascons* es ofrecer las esencias del mar
y de la tierra con productos de proximidad que agraden tanto a los clientes
internacionales como a los locales. Por esa razón, su carta, sus menús, sus
especialidades y sus platos de temporada, los de caza y las sugerencias de
día son muy catalanes y a la vez muy abiertos a otras cocinas del mundo.
The Serras Barcelona, Spain. © The Serras
Pensados para compartir medias raciones, igual hay pescado de la Costa
Brava como marisco gallego. Entre sus especialidades destacan la ensalada
tibia de alcachofas, el arroz caldoso de gambas de Palamós, los guisantes
del Maresme, el sushi de lubina a la llama o el tataki de buey gallego a la
brasa en su jugo. “Una cocina típica y variada que situará el *Informal* en
el mapa gastronómico de Barcelona y englobará un público muy diverso que
disfrutará de una cocina que no es cocina de hotel”, asegura el chef Marc
Gascons.
Todo en el restaurante *Informal by Marc Gascons* acompaña a esa filosofía.
Con la cocina y con la brasa a la vista, su ambientación es muy cómoda, su
atmósfera relajada, el servicio distendido, la atención personalizada y con
interacción del camarero. La luz especial y variante de Barcelona y los
tonos y colores naturales de sofás, cojines y cortinas altas y cálidas
invitan a esa informalidad que sólo se consigue al sentirse como en casa.
Al lado, un comedor para catorce comensales y con entrada propia está
ambientado de forma aún más familiar y se puede reservar para comidas
privadas.
La gastronomía del hotel está presente también en la *Terraza del Informal*,
en la acera del Passeig de Colom, en el puerto y junto al mar. Es el
espacio de las tapas, del aperitivo, de las clásicas patatas bravas o del
marisco directamente. Por las tardes, sangrías de autor, coctelería, zumos
y combinados naturales en un ambiente parisino, con la barra a la vista y
una panorámica acogedora.
The Serras Barcelona, Spain. © The Serras
Este estilo de disfrutar del arte de comer con una buena relación entre
calidad y precio impregna también la terraza superior del noble edificio.
Abierta todos los días y noches que el tiempo lo permita, *The Rooftop*
ofrece el mismo concepto que el restaurante pero con carta más fresca y
ligera, con diversas elaboraciones en directo y con unas vistas
espectaculares sobre el puerto y el perfil del Barri Gòtic.
También los desayunos son personalizados e incluyen un producto autóctono
diferente cada día, con el objetivo de acercar la gastronomía local a los
huéspedes internacionales. Incluso el Room Service se basa en la carta
inicial del restaurante Informal by Marc Gascons. La filosofía es la misma:
desde la cocina catalana hasta un sándwich vegetal, y con capacidad de
adaptación al gusto personalizado de cada huésped.
The Serras Barcelona, Spain. © The Serras

* The Serras*

A lo largo de su extensa trayectoria en el sector de las nuevas tecnologías
en más de 20 países, el barcelonés Jordi Serra se convirtió en un viajero
apasionado que, unido a su afición por descubrir las cosas más sofisticadas
de la vida, le llevaron a abrir el *Hotel The Serras*.

Más que una inversión, el hotel representa una verdadera obra de
sentimiento: un espacio donde plasmar las grandes ideas que Serra ha ido
descubriendo en hoteles de todo el mundo, para darles nueva vida con una
visión singular en su ciudad favorita. Su experiencia en el sector de las
nuevas tecnologías le ha llevado a incorporar los últimos avances, que
permiten ofrecer un servicio completo a los huéspedes del hotel.
The Serras Barcelona, Spain. © The Serras
http://www.catacultural.com/el-hotel-the-serras-pone-cinco-estrellas-en-la-fachada-maritima-de/?lang=es
ABRE EN BARCELONA EL HOTEL THE SERRAS*EN EL EDIFICIO DONDE PABLO PICASSO TUVO SU PRIMER ESTUDIO
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*Hotel The Serras* (cinco estrellas), ubicado en el número 9 del Passeig de Colom de Barcelona
El edificio, obra del arquitecto Francesc Daniel Molina, también autor de la Plaça Reial, acogió el primer estudio del pintor Pablo Picasso durante sus años de estudiante en la Llotja.
El edificio del Hotel The Serras cuenta con una historia excepcional debido a su estratégica ubicación. Durante las obras de restauración, los arqueólogos descubrieron que una parte del muelle de la ciudad de Barcino (antigua Barcelona) que data del siglo I al siglo V, aún permanece bajo el hotel.
La fachada del edificio también tiene un pasado interesante. Se ha restaurado para conservar el diseño original del arquitecto Francesc Daniel Molina, célebre por haber diseñado la famosa Plaça Reial en el siglo XIX. Esta famosa plaza del Barrio Gótico se sitúa al lado de Las Ramblas y constituye un popular punto de encuentro entre turistas y locales.
The Serras Barcelona, Spain. © The Serras
El grandioso pasado de The Serras radica en que Pablo Picasso, inició su carrera en este mismo edificio, estableciendo en él su primer estudio en 1896. Aquí pintó una de las obras más famosas de los primeros años de su carrera, “Ciencia y Caridad”.
Este nuevo y lujoso hotel de 5 estrellas cuenta con una excepcional ubicación en el centro de Barcelona, cercana a todos los puntos de interés. A tan sólo 5 minutos a pie de las doradas playas de la Barceloneta. A 3 minutos a pie de Las Ramblas, a 5 minutos de la Catedral, Museo Picasso y de Santa María del Mar, en el barrio del Born. El Hotel Serras es el lugar ideal para explorar la ciudad o disfrutar de unas relajantes vacaciones
The Serras Barcelona, Spain. © The Serras
http://www.catacultural.com/proxima-apertura-nuevo-hotel-boutique-de-5-estrellas-en-el-corazon-de-barcelona-con-vistas-al-mar-mediterraneo-hotel-the-serras/?lang=es

1 de Febrero de 1900: en la taberna modernista Els Quatre Gats (de Barcelona), el pintor Pablo Picasso realiza su primera muestra individual de dibujos

Posted by Catacultural On febrero – 1 – 2015
1 de Febrero de 1900: en la taberna modernista Els Quatre Gats (de Barcelona), el pintor Pablo Picasso realiza su primera muestra individual de dibujos
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Els Quatre Gats fue un establecimiento hostelero (cervecería, cabaret, restaurante, etc.) inaugurado en Barcelona el 12 de junio de 1897. Durante los seis años en que se mantuvo activo, hasta 1903, se convirtió en uno de los lugares de referencia del modernismo catalán.
Se hallaba ubicado en la calle Montsió en los bajos de la Casa Martí, un edificio neogótico del arquitecto Josep Puig i Cadafalch (1896). Los impulsores principales del local fueron los pintores Santiago Rusiñol i Prats, Ramon Casas i Carbó, Joaquín Mir Trinxet y Miquel Utrillo. El hostelero era Pere Romeu i Borràs, personaje de una fisonomía muy característica que constituía la imagen viva del local y promotor del deporte en Barcelona, elogiado por Rubén Darío.
Els Quatre Gats se inscribía en una larga tradición de tertulias, cenas y reuniones de arte propias de la ciudad de Barcelona, aunque su inspiración directa fue el cabaret Le Chat Noir (“el gato negro”) de París, cuyo nombre parafrasea, poniéndolo en relación con la frase hecha que identifica “cuatro gatos” con una concurrencia escasa.
Se realizaron exposiciones de arte (las dos primeras individuales que Pablo Picasso realizó en su vida tuvieron lugar allí en febrero y julio de 1900), veladas literarias y musicales, espectáculos de títeres y sombras chinescas, etc.
Durante el año 1899 fueron publicados 15 números de la revista Quatre Gats.
Con otra filosofía, “Els Quatre Gats” a día de hoy sigue funcionando como bar restaurante.
http://www.catacultural.com/1-de-febrero-de-1900-en-la-taberna-modernista-els-quatre-gats-de-barcelona-el-pintor-pablo-picasso-realiza-su-primera-muestra-individual-de-dibujos/?lang=es

Pablo Picasso nacío en Málaga el 25 de octubre de 1881

Posted by Catacultural On octubre – 25 – 2015
Pablo Picasso
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Pablo Ruiz Picasso (Málaga, 25 de octubre de 1881 – Mougins, 8 de abril de 1973) fue un pintor y escultor español, creador, junto con Georges Braque y Juan Gris, del cubismo.
Es considerado desde el génesis del siglo XX como uno de los mayores pintores que participaron en muchos movimientos artísticos que se propagaron por el mundo y ejercieron una gran influencia en otros grandes artistas de su tiempo. Laborioso y prolífico, pintó más de dos mil obras, presentes en museos y colecciones de toda Europa y del mundo. Además, abordó otros géneros como el dibujo, el grabado, la ilustración de libros, la escultura, la cerámica y el diseño de escenografía y vestuario para montajes teatrales.
En lo político, Picasso se declaraba pacifista y comunista. Fue miembro del Partido Comunista de España y del Partido Comunista Francés hasta su muerte el 8 de abril de 1973 en su casa llamada «Notre-Dame-de-Vie»3 en Mougins (Francia) a los 91 años. Está enterrado en el parque del castillo de Vauvenargues (Bouches-du-Rhone).
Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz Picasso (según su certificado de nacimiento) o Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Crispiniano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso (según su partida de bautismo),1 a fue el primer hijo de José Ruiz y Blasco y María Picasso López. Nació el 25 de octubre de 1881 en Málaga, España, en el seno de una familia burguesa. Picasso tuvo dos hermanas, Dolores (1884-1958) y Concepción (1887-1895). Su bisabuelo materno, Tommaso Picasso (nacido en 1787), era originario de la localidad de Sori en Génova, Italia, y se trasladó a España alrededor del 1807
De su padre se sabe que quiso ser artista y fue profesor de dibujo en la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo. De la madre se conoce poco; al parecer era de una personalidad más fuerte que la de su marido, y Picasso tuvo siempre hacia ella mayor respeto y ternura, lo que algunos creen ver en el retrato que le dibujó en 1923.6 Pablo empezó a pintar desde edad temprana; en 1889, a los ocho años, tras una corrida de toros y bajo la dirección de su padre pintó El picador amarillo, primera pintura al óleo8 9 de la que siempre se negó a separarse
En 1891, la familia se vio obligada a abandonar Málaga, debido a la poca estabilidad económica de la que disfrutaba. José Ruiz Blasco había comenzado a pedir reiteradamente el traslado a la ciudad de La Coruña, –donde se había creado una plaza de profesor en la Escuela de Bellas Artes– tras su cese como conservador del Museo de Bellas Artes de Málaga en 1888. El cambio no fue para nada agradable para su familia, como queda plasmado en la expresión que Picasso recordaba de su padre en esta etapa: «Ni Málaga, ni toros, ni amigos, ni nada de nada». «Solamente para mí fue una fiesta el traslado a Galicia.» En Galicia, Pablo trabajó en sus dibujos y mostró una fuerte confianza en sí y en sus dotes; tenía diez años. Sus primeros trabajos, de un realismo vigoroso y casi feroz, mostraban una temprana predilección por los personajes populares. En La Coruña hizo su primera exposición con 13 años y publicó caricaturas y dibujos en las revistas autoeditadas a mano “La Coruña”, “Azul y Blanco” o “Torre de Hércules”
El de 1895 fue un año de sucesos importantes en su infancia; en enero, falleció su hermana Concepción, y en septiembre su padre obtuvo una cátedra en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, donde el joven Pablo fue admitido como alumno y cursó estudios durante dos años, lo que le condujo a pintar, quizás por complacer a su padre, una serie de cuadros en los que el academicismo sentimental del estilo sorprendía tras la vitalidad de los retratos que había realizado en La Coruña.
Estudiante brillante y precoz, Picasso superó en un solo día, a la edad de catorce años, el examen de ingreso en la Escuela de la Lonja, y se le permitió saltarse las dos primeras clases. De acuerdo con una de las muchas leyendas sobre el artista, su padre, tras reconocer el extraordinario talento de su hijo al contemplar sus primeros trabajos infantiles, le entregó sus pinceles y su paleta y prometió no volver a pintar en su vida.
A diferencia de la música, no hay niños prodigios en la pintura. Lo que la gente percibe como genio prematuro es el genio de la infancia. No desaparece gradualmente a medida que envejece. Es posible que ese niño se convierta en un verdadero pintor un día, quizás incluso un gran pintor. Pero tendría que empezar desde el principio. Por lo tanto, por lo que a mí respecta, yo no era un genio. Mis primeros dibujos nunca se han mostrado en una exposición de dibujos infantiles. Me faltaba la torpeza de un niño, su ingenuidad. He hecho dibujos académicos a la edad de siete años, con una precisión de la que me asusto.
En 1911 durante su estadía en la ciudad de París, Picasso formó parte de un círculo de amigos distinguidos en los barrios de Montmartre y Montparnasse, ellos eran André Breton, poeta; Guillaume Apollinaire, el escritor; Alfred Jarry; y Gertrude Stein. Apollinaire fue arrestado bajo sospecha de haber robado la Mona Lisa en el Louvre, y ser parte de una banda internacional. Apollinaire señaló a su amigo Picasso, que también fue llevado a un interrogatorio, pero ambos fueron exonerados más tarde.16
Primeras pintura
Durante el invierno de 1895 realizó su primer gran lienzo académico, La primera comunión (Museo Picasso, Barcelona), en Barcelona, ciudad en la que residió unos nueve años, salvo algunas vacaciones de verano y estancias más o menos largas en Madrid y París. En 1897 presentó el lienzo Ciencia y caridad (Museo Picasso, Barcelona) en la Exposición General de Bellas Artes de Madrid. Durante el verano pasó, una vez más, sus vacaciones en Málaga, donde pintó paisajes y corridas de toros.
En septiembre, marchó a Madrid para iniciar estudios en la Academia de San Fernando,20 pero pronto abandonó la Academia: la atmósfera intelectual de la capital, impermeable al modernismo catalán que Picasso intentaba introducir (fundó una pequeña revista en 1901, Arte Joven, que tuvo una existencia bastante breve) no le convencía. No obstante, aprovechó sus frecuentes visitas al Museo del Prado para conocer mejor la obra del Greco, que era vindicada por artistas y estudiosos de finales del siglo XIX.
Desde 1898 firmó sus obras como «Pablo Ruiz Picasso», luego como «Pablo R. Picasso», y sólo como «Picasso» desde 1901. El cambio no parece implicar un rechazo de la figura paterna; antes bien obedecía al deseo de Picasso de distinguirse como personaje, iniciado por sus amigos catalanes, que tomaron la costumbre de llamarlo por el apellido materno, mucho menos corriente que el Ruiz paterno
Volvió a Barcelona en junio de 1898, enfermo de escarlatina y se trasladó a Horta de Ebro (actual Horta de San Juan), el pueblo de su amigo Manuel Pallarés, situado al sur del Ebro cerca de la ciudad de Gandesa (Tierra Alta, Tarragona). En esta estancia, Picasso se reencontró con las raíces primordiales del país y con un cierto retorno a la naturaleza, más en consonancia con el ideario modernista, lo que constituyó uno de los primeros episodios «primitivistas» de su carrera.
Abandonado el propósito de vivir en Madrid para dedicarse a copiar a los grandes maestros, en febrero de 1899 estaba de vuelta en Barcelona, donde comenzó a frecuentar la cervecería Els Quatre Gats, insignia de la bohemia modernista y lugar en el que realizó su primera exposición individual e hizo amistad con Jaime Sabartés y Carlos Casagemas. En este ambiente Picasso entró en contacto con el pensamiento anarquista, implantado en Barcelona. La miseria reinante en los barrios bajos de Barcelona, los soldados enfermos y heridos que volvían a España tras la desastrosa Guerra de Cuba, crearon un caldo de cultivo de violencia social que sin duda marcó, a un nivel individual y moral más que puramente político, la sensibilidad de Picasso, y que pueden ser apreciados en ciertos dibujos realizados entre 1897 y 1901: El prisionero, Un miting anarquista.
En octubre de 1900 visitó París con Casagemas para asistir a la Exposición Universal, donde se exhibía una obra suya, Últimos momentos, actualmente desaparecida. En París se instaló en el estudio de Isidre Nonell, artista catalán que Picasso conocía del grupo Els Quatre Gats influenciado por el impresionismo y que reflejaba la situación social catalana de principios de siglo mediante retratos de personajes marginados y miserables. La obra de Nonell, junto a la de Toulouse-Lautrec, influyeron en gran medida en el estilo de Picasso de esta época, lo que puede apreciarse en obras como La espera (Margot), Bailarina enana y El final del número, ambas de 1901. También conoció al que sería su primer marchante, Pere Mañach (quien le ofreció 150 francos mensuales por toda su obra de un año) y entró en contacto con la galerista Berthe Weill. Regresó a Barcelona el 20 o 23 de diciembre (según distintas fuentes) con Casagemas, al que Picasso llevó consigo a celebrar el fin de año en Málaga.
Se conoce como período azul de Picasso al que discurre aproximadamente entre 1901 hasta 1904: este nombre proviene del color que domina la gama cromática de las pinturas, y tiene su origen en el suicidio de su amigo Carlos Casagemas el 17 de febrero de 1901, que lo dejó lleno de dolor y tristeza.29 Casagemas, después de haber tratado de asesinar a su amante Germaine, una bailarina del Moulin Rouge que frecuentaba el círculo de artistas españoles, se suicidó en París. Picasso, motivado y sensibilizado por la muerte de su amigo, pintó un cuadro que nombró El entierro de Casagemas,30 cuadro alegórico que empezaba a mostrar su paso al período azul. La división del espacio del cuadro en dos partes, tierra y cielo, cuerpo y espíritu, recuerda la del Entierro del Conde de Orgaz, del Greco.
Otras influencias en la obra de Picasso en este periodo fueron las de Van Gogh y Gauguin, el primero sobre todo a un nivel psicológico, como se refleja en la intensidad emotiva de los cuadros de esta época, aunque también se aprecia una simplificación de volúmenes y contornos definidos que hacen pensar en Gauguin, de quien también tomaría una concepción universal de la sentimentalidad.29 Picasso manifestaba la soledad de los personajes aislándolos en un entorno impreciso, con un uso casi exclusivo del azul durante un período superior a dos años, hecho que prácticamente carecía de precedentes en la historia del arte. Asimismo, el alargamiento de las figuras que se iba introduciendo en sus obras recordaba de nuevo el estilo del Greco.
Picasso era un trabajador infatigable. A finales de abril de 1901 regresó a Barcelona, donde exponía Mujer en azul (Museo Reina Sofía, Madrid) en la Exposición General de Bellas Artes y luego en mayo volvió a París, donde se estableció en el número 130 del bulevar de Clichy, en el lugar en que Casagemas había tenido su estudio. Entre junio y julio del mismo año, Picasso e Iturrino realizaron una exposición en la galería de Vollard en París. Sin dinero ni trabajo, en junio conoció al poeta Max Jacob, con el que mantendría una cercana relación hasta la muerte de Jacob en 1944. El poeta recordaría más tarde que descubrió la obra de Picasso y, siendo crítico de arte, expresó su admiración por el talento del pintor. Poco después recibió una invitación de Mañach para presentarle a su joven representado (Picasso tenía por entonces unos dieciocho años); que estuvieron todo el día viendo la ingente obra de Picasso, quien por aquella época pintaba uno o dos cuadros por noche, y los vendía por ciento cincuenta francos en la Rue Laffite. Durante el otoño pintó Los dos saltimbanquis (arlequín y su compañera) (Museo Pushkin, Moscú), Arlequín apoyado (MoMA, Nueva York) y acabó El entierro de Casagemas. En invierno pintó una serie de retratos en azul; el Retrato de Jaime Sabartés (Museu Picasso, Barcelona), el Retrato de Mateu Fernández de Soto (Museo Picasso, Málaga y el Autorretrato azul (Museo Picasso, París).
A finales de enero de 1902 rompió su acuerdo con Mañach, y tras la liquidación correspondiente volvió a Barcelona. Empezó a trabajar en el estudio de Ángel Fernández de Soto, en el número 6 de la calle Nou de la Rambla, donde durante la primavera el color azul empezó a dominar su obra. Con Fernández de Soto visitó los burdeles de Barcelona, lo que quedó reflejado en una serie de dibujos eróticos entre los que se encuentra un Autorretrato con desnudo (colección privada, Alemania); un dibujo a la tinta y acuarela de Ángel Fernández de Soto con una mujer y La macarra (composición alegórica), propiedad del Museo Picasso de Barcelona.
En París, Mañach arregló una exposición de pinturas y pasteles en la galería Berthe Weill, del 1 al 15 de abril, con obras de Picasso y Lemaire, y otra en junio en la misma galería con obras de Picasso y Matisse. En Barcelona Picasso recibió un aviso para incorporarse al servicio militar en octubre. Para eludirlo, debió pagar dos mil pesetas, cantidad que le fue proporcionada por su tío. Justo después volvió a París con Sébastien Junyer, y mostró sus pinturas azules por primera vez del 15 de noviembre al 15 de diciembre en una exposición colectiva organizada de nuevo por Mañach en la galería Berthe Weill.
De esa fecha data un Retrato de Germaine42 que Acquavella Galleries adquirió por 18,6 millones de dólares en una subasta de Christie’s en 2006.43 En diciembre de 1902 se mudó un tiempo al apartamento de Max Jacob en el número 87 del bulevar Voltaire; la habitación sólo disponía de una cama, por lo que Picasso trabajaba de noche y dormía de día, mientras Jacob trabajaba. En este tiempo no podía comprar lienzo, y debía limitarse a dibujar.
En enero de 1903 Picasso volvió a Barcelona. En primavera comenzó el cuadro La vida (Cleveland Museum of Fine Arts), uno de los mayores y más complejos lienzos de su época azul, considerado su trabajo más importante de estos años, obra de un simbolismo inusualmente oscuro en sus primeras obras y sujeto a múltiples interpretaciones académicas, sobre las cuales el artista nunca se pronunció. Picasso realizó cuatro bocetos preparatorios para el cuadro, variando la composición de las figuras al menos dos veces; cabe destacar que la figura masculina, que empezó siendo un autorretrato, acabó siendo una representación de su amigo Carlos Casagemas.46 La Vida resume la mayor parte de los temas y la atmósfera de la época azul: el pesimismo nihilista desarrollado en su época de formación en Barcelona, recrudecido bajo las dificultades materiales que sufre en la época. «Cree que el Arte es hijo de la Tristeza y del Dolor», decía su amigo Jaime Sabartés. La soledad de los niños, la miseria de pobres, mendigos y ciegos son a menudo descritos en los cuadros de ese momento: Las dos hermanas (Museo del Hermitage, San Petersburgo), Pobres a orillas del mar (Galería Nacional de Arte, Washington D.C.), El viejo guitarrista ciego (Instituto de Arte de Chicago), El asceta (Barnes Foundation, Filadelfia), y La Celestina (Carlota Valdivia) (Museo Picasso, París) se cuentan entre las primeras obras maestras de Picasso.
Hacia finales de 1903 Picasso empezó a pensar que sólo estableciéndose permanentemente en Francia su reputación superaría las fronteras de España. Se trasladó al estudio del escultor Pablo Gargallo (1881-1934), quien en aquel momento se encontraba en París, en el número 28 del Carrer del Comerç de Barcelona,donde finalizó La Celestina (Carlota Valdivia) y comenzó un nuevo Retrato de Jaime Sabartés (Kunsternes Museum, Oslo) que finalizó en la primavera de 1904
El edificio del Bateau-Lavoir fue nombrado así por el poeta Max Jacob porque su estructura de madera le recordaba a los barcos amarrados a las orillas del Sena y utilizados como lavaderos.
En abril de 1904 Picasso se instaló en París en el Bateau-Lavoir, situado en el barrio de Montmartre, en un taller que su amigo el escultor Paco Durrio estaba por dejar. Allí reanudó su contacto con varios artistas españoles que también vivían en el Bateau-Lavoir, especialmente con Ricardo Canals, quien le enseñó en septiembre del mismo año la técnica del aguafuerte, y con su mujer; también con Manuel Hugué y con su esposa Totote, y con Ramón Pichot y Germaine, la bailarina por la cual su amigo Casagemas se había suicidado. Durante el verano tuvo una relación con «Madeleine», que aparece en varios dibujos y pinturas, como La mujer del acróbata (Instituto de Arte de Chicago)56 e inspiró el tema de La familia de Arlequín (1905).57 En agosto de 1904 Picasso conoció a su primera compañera sentimental: Fernande Olivier (1881-1966), modelo de artistas y amiga de Benedetta, la mujer de Ricardo Canals, era conocida entre la colonia española del Bateau-Lavoir como «la belle Fernande». Con veintiún años los dos, Fernande fue el primer amor verdadero de Picasso, y se convirtió en su fuente de inspiración hasta 1910, aunque su relación no acabaría definitivamente hasta 1912.
La bohemia del Lapin Agile
En octubre de 1904 Picasso conoció al poeta André Salmon, y también a Guillaume Apollinaire, poeta y escritor precursor del surrealismo, con los que estableció una relación muy cercana. Picasso se convirtió en un asiduo del cabaret Lapin Agile (el «Conejo ágil») y del Cirque Medrano. Desde que se instaló en Montmartre, la paleta y los temas de Picasso empezaron a cambiar; la pobreza y dureza de la vida de los artistas de circo y saltimbanquis aportaron un nuevo lirismo a sus cuadros en el paso de la época azul a la denominada época rosa. La época rosa se distingue por sus colores pastel y tonos cálidos, de líneas suaves y delicadas; con un especial énfasis sobre la línea y el dibujo, más que sobre el color, continuó trabajando las figuras con proporciones alargadas que recuerdan su admiración por el Greco, como en El actor (MoMA, Nueva York) o en la acuarela El loco (Museo Picasso, Barcelona), un recurso a fórmulas manieristas del que se ha señalado que Picasso hizo uso constante a lo largo de su carrera. Los temas que trataba eran la alegría y la inquietud existencial; como en la época azul, subyace un toque de melancolía, pero en ese momento dominada por el afecto, con muchas referencias al mundo del zoológico y del circo. Pintó máscaras, arlequines, domadores y payasos; también es la época de las maternidades rosas. Obras representativas de esta época son Acróbata con balón (Muchacha con balón) (Museo Pushkin, Moscú), La familia de saltimbanquis (Galería Nacional de Arte de Washington),62 Acróbata y joven arlequín (Barnes Foundation, Filadelfia) y Familia de acróbatas con mono (Göteborgs Kunstmuseum, Gotemburgo)
Del 25 de febrero al 6 de marzo de 1905 expuso en la Galería Sérurier sus primeras telas rosas. La crítica habló del anuncio de una transformación luminosa de su talento; tras el dramatismo de la época azul, Apollinaire describió las obras del período rosa en la Revue immoraliste: «Bajo los oropeles destellantes de sus saltimbanquis, se siente verdaderamente la piedad de las gentes del pueblo, versátiles, astutos, mañosos, pobres y mentirosos.» Según dijo Fernande Olivier, Picasso parecía amar aquello para lo que no estaba hecho, aquello que era diferente a él: los gitanos, las corridas de toros, los cabarés turbios, los payasos y el mundo del circo; amaba y se sumergía con delicia en todo aquello que tenía un color local violento.
En la primavera del mismo año pintó una de sus principales obras de ese año, La familia de saltimbanquis, una clara evolución hacia la época rosa; un paisaje desnudo y desdibujado en el que se enmarcan aisladas las bien dibujadas y estilizadas figuras de los titiriteros, personajes marginales cuya vida solitaria impresionaba a Picasso.66 Una tarde, tras abandonar el Cirque Médrano con Max Jacob, decidió modelar su cabeza en barro, y conforme trabajaba la pieza en los siguientes días, añadió el sombrero y cascabeles de un bufón, al estilo de los personajes circenses. La pieza fue llamada El loco (cabeza de arlequín) (Museo Picasso, París), que el galerista Ambroise Vollard consiguió que fuera fundida en bronce.
Durante el verano, hizo un viaje al norte de los Países Bajos, y permaneció en Schoorl por seis semanas invitado por el escritor neerlandés Tom Schilperoort. Durante su estancia pintó un desnudo, La bella holandesa (Queensland Art Gallery, South Brisbane),69 y Las tres holandesas (Museo Picasso, París), una versión personal del tema clásico de las tres gracias. Tras un breve paso por París, pasó unas vacaciones en agosto con Fernande, en Tiana, al noreste de Barcelona. A su vuelta en septiembre, Fernande se mudó al modesto estudio de Picasso en el Bateau-Lavoir; el principio de su relación fue muy feliz, y las pinturas y dibujos que realizaba Picasso de Fernande celebraban su belleza y cercanía personal. Picasso tomó por costumbre visitar las pequeñas galerías, y junto con Fernande acudía a los populares vernissages de los salones oficiales.
Gertrude Stein y su hermano Leo se habían instalado en París, y dedicaban su fortuna a reunir una extraordinaria colección de arte. Leo Stein compró Familia de acróbatas con mono al marchante Clovis Sagot, por mediación del cual Leo y Gertrude fueron a visitar el estudio de Picasso y le compraron numerosas obras por 900 francos. Picasso se convirtió en un asiduo visitante del salón de Gertrude Stein en su apartamento de París; pintó un retrato de Leo y su hijo Michael e inició las primeras de las entre ochenta y noventa sesiones del famoso Retrato de Gertrude Stein (Museo Metropolitano de Arte, Nueva York). Gertrude había comprado recientemente Mujer con sombrero de Matisse, y decidió que ambos artistas debían encontrarse.
En 1906, después de tres meses trabajando en el Retrato de Gertrude Stein, lo abandonó temporalmente, y realizó los primeros bocetos de Las señoritas de Aviñón. Abandonó el tema de los arlequines por los jinetes y jóvenes en paisajes bucólicos, en la línea de Gauguin y Puvis de Chavannes, en una búsqueda de clasicismo tanto temático como formal, que condujo a Picasso al estudio del arte antiguo; en marzo descubrió el arte primitivo español en una exposición en el Louvre de esculturas ibéricas encontradas en Osuna y en el Cerro de los Santos, entre las que se encontraba la Dama de Elche. La galería de Ambroise Vollard adquirió la mayoría de las telas rosas también en marzo. En mayo se fue con Fernande Olivier a Barcelona, donde la presentó a amigos y parientes, y luego durante el verano a Gósol, en Lérida, donde entró de nuevo en contacto con el primitivismo esencial de la cultura popular, y pintó escenas de baños y desnudos vistos desde un exquisito dominio del rojo; esta paleta rojiza de Gósol refleja una preocupación por el modelado de los volúmenes, y un retorno a las raíces de un mediterráneo arcaico.Esto le inspiró una serie de cuadros con personajes que rescatan ciertas características de ese primitivismo, rompiendo con su estilo anterior. Aunque la simplificación de rasgos y volúmenes son rasgos precursores del cubismo, ésta fue una etapa con entidad propia, que no puede incluirse en ningún estilo reconocido. Podemos observar en estos cuadros sus propios rasgos faciales incluso entre las figuras femeninas, lo que puede apreciarse comparándolos con los autorretratos de esta serie.Esta estancia tuvo un impacto importante en la obra de Picasso, pues las pinturas de Gósol marcaron el comienzo de su revolución cubista el año siguiente; años más tarde Picasso retomó lo que hubiera sido el transcurrir lógico de este estilo, en su época neoclásica.
En agosto de 1906, al volver de Gósol, retomó el Retrato de Gertrude Stein71 trabajando de memoria (Stein se encontraba en Italia) y redujo su rostro a una especie de máscara ibérica, impasible y expresiva a la vez. Picasso dijo del Retrato de Gertrude Stein: «Todo el mundo piensa que ella no es en absoluto como su retrato, pero no importa, al final conseguirá parecerse a él.» Bajo la influencia de la escultura ibérica y la pintura de Cézanne, que contemplaba expuesta en los salones, Picasso investigaba la forma y el volumen, lo que puede apreciarse en el Autorretrato con paleta (Museo de arte de Filadelfia), cuadro de un arcaísmo casi salvaje que también adelantaba las influencias acumuladas por Picasso desde 1905.
El Salón de Otoño de 1906 exhibió una retrospectiva de Gauguin que impresionó profundamente a Picasso y tuvo gran influencia en su trabajo; el Salón también incluía diez obras de Cézanne, que falleció por esas mismas fechas. En invierno Picasso pintó Dos mujeres desnudas (MoMA, Nueva York), en las que llevó al extremo la estilización escultórica; la monumentalidad de las figuras y el uso autónomo de las luces y sombras remiten a Las grandes bañistas de Cézanne. Hacia final de año dejó de pintar, y se enfrascó en una serie de estudios y bocetos de desnudos para una composición de múltiples figuras bajo el tema del burdel, que culminaría en 1907 con la revolución que supusieron Las señoritas de Aviñón.
Un burdel de la calle Avinyó
La primera reacción del entorno de Picasso ante los estudios previos de las señoritas fue en general poco favorable: sus amigos no acababan de entender este nuevo estilo. En un cuaderno de notas, Apollinaire lo describió como un «maravilloso lenguaje que ninguna literatura puede expresar, porque nuestras palabras ya han sido creadas.» Durante la primavera de 1907 Picasso conoció, a través de Apollinaire, a Georges Braque, quien tras visitar su estudio manifestó cierta agitación frente a la gran pintura.
A mediados de mayo pintó Autorretrato (Národni Galerie, Praga):80 la línea se convierte en un elemento estructural dominante, marcando las facciones y delineando incluso el resto de áreas de la imagen, casi todas llenas de color, y muy pocas de ellas modeladas. Incluso dejó zonas del lienzo sin pintar.81 Hacia finales de mayo inició el lienzo definitivo de Las señoritas de Aviñón, y las figuras masculinas desaparecieron: una de ellas, un marinero, fue eliminada, y un estudiante situado a la izquierda fue reemplazado por una mujer desnuda sosteniendo una cortina.
Influencias africanas
Animado por André Derain, Picasso visitó en 1907 el Museo de Etnografía en el Palacio del Trocadero de París. Este fue su primer contacto con un amplio número de piezas africanas y oceánicas, que tanto Derain como Matisse coleccionaban desde hacía tiempo,c pero a las cuales Picasso no había prestado demasiada atención hasta ese momento. El descubrimiento del arte no-occidental dio un nuevo empuje a las Las señoritas de Aviñón, y también ejerció una considerable influencia sobre su trabajo escultórico. Picasso modificó entonces los rostros de algunas de las señoritas, los dos de aspecto más «cubista» de los cinco, que se asemejan a máscaras africanas, mientras los dos centrales son más afines al estilo de los frescos medievales y las primitivas esculturas ibéricas; también el rostro de la figura de la izquierda presenta un perfil que recuerda las pinturas egipcias. Sin embargo, «art négre, connais pas», era la respuesta de Picasso a una pregunta de la revista Action en 1920; este período protocubista, que se sitúa entre 1907 y 1909, es conocido también como el Período Africano, Período Negro o Período Oscuro de Picasso; su estilo se vio fuertemente influenciado por la escultura africana, pero el artista pretendió siempre lo contrario.
Las señoritas de Aviñón
Las señoritas de Aviñón (MoMA, Nueva York) supuso un nuevo punto de partida para Picasso, que eliminó las referencias a la tradición rompiendo con el realismo, abandonando los cánones de profundidad espacial y perspectiva, así como el ideal hasta entonces existente del cuerpo femenino, al reducir la obra a un conjunto de planos angulares, sin fondo delimitado ni perspectiva espacial, en el que las formas están marcadas por líneas claro-oscuras. Los tonos ocre-rojizos son característicos de su más amable época rosa, pero la crudeza del cuadro los convierte en agresivos.
El cuadro pudo estar también influenciado por las figuras alargadas del Greco, en particular por su Visión del Apocalipsis, que Picasso posiblemente vio ese verano en París;79 su estructura y composición deriva de Las grandes bañistas de Cézanne; la pintura de Cézanne hace de los objetos una presencia real, con especial énfasis en los volúmenes y el peso de los mismos, sin la palpitación atmosférica propia del impresionismo. Según Fermigier, , su retrospectiva en el Salón de Otoño de 1907 determinó la evolución ulterior de Picasso. También Braque, inspirado por Cézanne, inicia una serie de paisajes que muestran su transición del fovismo a su época protocubista.
Hacia el cubismo
La relación con Fernande entró en crisis, y decidieron separarse a finales de verano de 1907,d aunque se reconciliaron a finales de noviembre. En su ausencia, Max Jacob y Apollinaire habían persuadido a Picasso de fumar opio; Picasso se movía entre las bendiciones de las visiones y el temor a entregarse a la apatía y el hastío hacia el trabajo. La paleta de Picasso se llenó de brillantes colores «africanos»: pintó Mujer desnuda (la bailarina de Aviñón)(colección privada, Lausana) un epílogo a Las señoritas de Aviñón en el que los elementos basados en el arte ibérico y africano alcanzan un nuevo grado de simplificación geométrica; en el mismo estilo, La danza de los velos (desnudo con drapeado) (Museo del Hermitage, San Petersburgo), iniciado en verano y que fue comprado por Gertrude Stein junto a los bocetos preparatorios del mismo; también Flores sobre una mesa (MoMA, Nueva York). En las subsiguientes obras, las carnaciones se vuelven ocres y marrones, y Picasso se enfrenta a la vez con muchos experimentos de ruptura en sus cuadros: el abandono de la perspectiva; la conquista del espacio, fragmentando los planos mediante tonos planos con contornos gruesos y definidos; la búsqueda del relieve, mediante exagerados contornos azules en un fondo marrón y sombreados espesos; entre ellas se cuentan La amistad (Museo del Hermitage, San Petersburgo)89 y Desnudo con toalla (colección privada, París).90 El estudio de Picasso se convirtió en un centro de discusiones y debate, y no sólo sobre su obra. Braque llevó sus propias obras allí, Matisse y Picasso intercambiaron cuadros: el bodegón Cántaro, bol y limón (Fundación Beyeler, Riehen, Basilea) de Picasso por el Retrato de Marguerite, la hija de Matisse. La relación de Picasso y Matisse iba de la competición a la burla, pasando por una intensa admiración mutua; Matisse dijo que nadie había mirado su obra como Picasso, y nadie había mirado la obra de Picasso como él.
Cubismo
Teniendo Las señoritas de Aviñón como punto de partida, Braque y Picasso acabaron formulando el cubismo en 1908. El cubismo fue un punto de inflexión radical en la historia del arte que inspiró al resto de vanguardias artísticas el abandono del ilusionismo pictórico, rechazando la descripción naturalista en beneficio de composiciones de formas abstraídas de la percepción convencional, jugando con la tridimensionalidad y la estructura de las superficies. Esta técnica, iniciada por Picasso y Braque, tuvo muchos seguidores, como Juan Gris, Francis Picabia, Brancusi, Delaunay y Albert Gleizes.
Cubismo cezannesc
En enero de 1908 Matisse abrió su escuela, la Academie Matisse. Por otro lado, Derain y Braque eran seguidores de Picasso, lo cual, añadido a su creciente amistad con Gertrude Stein, irritaba a Matisse. En el Salón de los Independientes de mayo de ese año, Derain y Braque presentaron cuadros inspirados en el nuevo estilo de Picasso que causaron un gran impacto entre la crítica. A Picasso le indignó que se hiciese la primera exhibición de arte cubista sin que se reconociera su papel como fuente de inspiración; especialmente Mujer (1908), un desnudo de Braque muy reciente, que no había comentado con nadie, ni siquiera con Picasso. Tras la clausura del Salón, Braque marchó a L’Estaque hasta septiembre. Los elementos africanos fueron cediendo terreno en la obra de Picasso en beneficio de efectos de relieve influencia de Cézanne, quizás relacionados con el reductivismo cezannista de los paisajes de Braque.
Su amigo el pintor alemán Wieghels se suicidó en el Bateau-Lavoir, tras una velada en la que consumió un exceso de drogas variadas; esta tragedia convenció a Picasso y Fernande de abandonar el consumo de opio; Composición con cabeza de muerto (Museo del Hermitage, San Petersburgo),95 finalizado a finales de primavera, podría ser una conmemoración de la muerte de Wieghels.
Durante el verano, Braque elaboró en L’Estaque una serie de paisajes cubistas en los que más que una inspiración, la ruptura de la perspectiva mecanizada de Cézanne es considerada una iniciación por el pintor. Picasso alquiló una granja en la Rue des Bois-par-Creil-Verneuil-Oise, a 60 kilómetros al norte de París; Fernande mencionó que con este retiro Picasso buscaba superar el estado de agitación nerviosa que la muerte de Wieghels le había provocado. Ambos artistas comenzaron a representar la sensación de relieve mediante la aplicación arbitraria de las luces y sombras en detrimento del sombreado naturalista; las formas se simplificaron al extremo, con una mayor y más profunda esculturalidad en los cuadros de Picasso, cuya paleta se restringió a una gama de marrones, grises y verdes.En los paisajes de Picasso se aprecian influencias de Henri Rousseau (1844-1910) y un primitivo Cezanne.
Cuando en septiembre Braque presentó sus paisajes al Salón de Otoño el jurado, entre cuyos miembros estaba Matisse, rechazó las obras. Según Apollinaire, Matisse fue el primero en aplicar los términos «cubista» y «cubismo», al rechazar las obras de Braque presentadas al Salón. Esta historia es considerada desde 1912 el origen oficial del movimiento. Josep Palau i Fabre señala que en otoño de 1908 se inició lo que denomina período verde de Picasso: los bodegones que pintó en esa época muestran una estilización formal que se debe, posiblemente, a la aplicación de los postulados cezanescos, según los cuales las formas debían reducirse a conos, cilindros y esferas. Esta esquematización geométrica no lleva consigo una pérdida de corporeidad en los objetos representados, por lo que puede hablarse de un relieve plano. Durante todo el verano y el mes de octubre completó la versión final de las Tres mujeres (Museo del Hermitage, San Petersburgo
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