Los elefantes marinos acumulan altas concentraciones de mercurio en sus cuerpos por alimentarse de peces
Los elefantes marinos acumulan altas concentraciones de mercurio en sus cuerpos por alimentarse de peces
Elefantes marinos ‘atiborrados’ de mercurio en California
Un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de California (UC) en Santa Cruz, Estados Unidos, demuestra que estos animales arrojan cantidades significativas de mercurio durante la muda de su piel, generando concentraciones elevadas del metal tóxico en las aguas costeras cercanas a la colonia de elefantes marinos en la Reserva Estatal Año Nuevo, en California.
Enviado por: ECOticias.com / Red / Agencias, 09/09/2015, 10:08 h | (29) veces leída
Como depredadores que se alimentan de peces en la parte superior de la cadena alimentaria marina, los elefantes marinos acumulan altas concentraciones de mercurio en sus cuerpos.
Un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de California (UC) en Santa Cruz, Estados Unidos, demuestra que estos animales arrojan cantidades significativas de mercurio durante la muda de su piel, generando concentraciones elevadas del metal tóxico en las aguas costeras cercanas a la colonia de elefantes marinos en la Reserva Estatal Año Nuevo, en California.Los resultados, publicados este lunes en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, revelan una fuente previamente no reconocida de contaminación por mercurio de las aguas costeras.
El mercurio es un problema en el medio ambiente marino debido a que que la forma más tóxica, el metilmercurio, se absorbe fácilmente y se acumula en los cuerpos de los organismos marinos.
En un proceso conocido como “biomagnificación”, la toxina se vuelve cada vez más concentrada, de manera que pasa a la cadena alimentaria. Por lo tanto, las concentraciones de mercurio en los principales depredadores pueden ser de entre un millón a diez millones de veces superior a los niveles encontrados en el agua de mar.“Muchos estudios han observado biomagnificación en la cadena alimentaria y eso nos llevó un paso más allá para ver qué sucede después, ya que el mercurio es un elemento, por lo que nunca se descompone ni desaparece, sólo cambia de forma“, afirma la autora Jennifer Cossaboon, quien dirigió el estudio como estudiante en la Universidad de California Santa Cruz y ahora es estudiante graduada en Salud Ambiental de la Universidad Estatal de San Diego.
Un estudio de 1981 realizado por el coautor Russell Flegal, profesor de Microbiología y Toxicología Ambiental en la UC Santa Cruz, había encontrado concentraciones elevadas de mercurio en los mejillones cerca de grandes colonias de focas y leones marinos en Año Nuevo y la isla de San Miguel, también en California.“En ese momento, no teníamos los instrumentos analíticos para detectar mercurio en las concentraciones que se encuentran en el agua de mar, así que utilizamos los mejillones, que filtran el agua de mar, como organismos centinela”, afirma Flegal. “En el nuevo estudio, hemos sido capaces de observar los cambios estacionales en el agua y durante la temporada de muda del elefante marino, los niveles de metilmercurio realmente se incrementaron“, añade.
En comparación con otros sitios de la costa, la concentración de metilmercurio en el agua de mar de Año Nuevo fue dos veces mayor durante la época de cría y 17 veces más elevada durante la temporada de muda. Los elefantes marinos sufren una “muda catastrófica” anual en la que arrojan toda la capa externa de piel y cabello (“pelaje”), que se echa en láminas a la playa. Cossaboon detectó altas concentraciones de mercurio en muestras de pelaje mudado recogidas en Año Nuevo.
En el trabajo anterior, Flegal había encontrado altas concentraciones de mercurio en las heces de lobo marino y hay una gran población de lobos marinos en la Isla de Año Nuevo, que también puede añadir mercurio a las aguas costeras. Sin embargo, los elefantes marinos están ayunando durante la mayor parte de su tiempo en la playa y no están excretando gran cosa.
La estacionalidad de los niveles de metilmercurio en Año Nuevo implica a la muda de pelaje como la fuente principal. Según Cossaboon, el aumento dramático de metilmercurio en el agua durante la temporada de muda resultó en niveles superiores a los observados, incluso en el muy urbanizado estuario de la Bahía de San Francisco.
Las emisiones industriales, sobre todo la quema de carbón, han aumentado la cantidad de mercurio en el medio ambiente marino hasta entre dos a cuatro veces más que los niveles preindustriales y se espera que las emisiones globales sigan incrementándose por lo menos durante las próximas décadas, según Flegal. “Este reciclaje interno que se vierte al medio ambiente costero aumenta el problema”, dice.
Un estudio relacionado publicado a principios de este año por otro grupo de investigadores de la Universidad de California en Santa Cruz encontró que las concentraciones de mercurio en la sangre y los músculos de los elefantes marinos estaban entre las más altas concentraciones jamás identificadas para un depredador marino. Publicado el 17 de junio 2015, en ‘Acts of the Royal Society B’, el análisis encontró que los niveles de mercurio varían con las estrategias de caza de estos animales, que fueron rastreados durante sus migraciones para alimentarse en todo el Océano Pacífico Norte utilizando marcas satelitales.
Las mayores concentraciones de mercurio se hallaron en elefantes marinos que se alimentaban en alta mar y en las mayores profundidades, mientras que se detectaron las concentraciones más bajas en las focas que se alimentan en las aguas costeras del norte.Según la primera autora Sarah Peterson, estudiante de posgrado en Ecología y Biología Evolutiva, el 99 por ciento de los animales analizados presentaban niveles de mercurio en sangre que excedían el umbral de neurotoxicidad clínica en humanos. “Sin embargo, es importante ser cauteloso al tratar de usar ese umbral para otra especie –apunta Peterson–. No sabemos qué significan estas concentraciones de elefantes marinos”.
Según Flegal, el estudio de los efectos neurológicos del mercurio en los seres humanos es extremadamente difícil y en una población animal salvaje es casi imposible. Peterson es también el autor principal de un artículo reciente que evaluó muestras de cabello como un indicador de los niveles de mercurio en la sangre en cuatro especies de pinnípedos, incluyendo elefantes marinos del norte y leones marinos de California.
Este trabajo también encontró que los niveles de mercurio en el pelo de elefantes marinos eran bastante altos, según destaca el propio investigador, y más altos que los niveles en el cabello de los leones marinos de California que fueron incluidos en la muestra de la parte continental de la Isla de Año Nuevo.
http://www.ecoticias.com/naturaleza/106737/elefantes-marinos-atiborrados-de-mercurio-en-california
Mercurio en el pescado, un serio problema
17 julio 2014
La presencia de mercurio en diversos pescados provoca muchas alertas de seguridad alimentaria. La población más sensible (niños y embarazadas) deben limitar el consumo de determinadas especies de pescado, pero no eliminarlo por completo de la dieta.
La Agencia de Seguridad Alimentaria (AESAN) ha alertado en distintas ocasiones de la presencia en diferentes pescados de mercurio, un metal pesado que puede ser muy tóxico. ¿Por qué se produce esta contaminación? ¿Qué riesgo entraña y cómo se puede evitar?
¿De dónde sale ese mercurio?
El mercurio se encuentra de forma natural en el suelo, el agua, plantas y el organismo de los animales. El problema es que la actividad humana aporta grandes cantidades de mercurio al medio ambiente, a través de la incineración de residuos sólidos, la utilización de combustibles fósiles o el uso en las industrias de este metal.El mercurio pasa a los pescados mediante la alimentación, de manera que los peces más depredadores, que también son los más grandes, acumulan mayor cantidad.
Efectos en el organismo
El grado de toxicidad del mercurio depende de la forma química en la que se encuentre, pues los compuestos del mercurio son mas tóxicos que el propio metal. Uno de los compuestos orgánicos, el metilmercurio, es a juicio de la Organización Mundial de la Salud uno de los 6 compuestos químicos más peligrosos presentes en el medio ambiente.El mercurio puede inducir efectos tóxicos en algunos órganos y sistemas, como el nervioso, los riñones, el hígado y los órganos reproductivos, pero el de mayor riesgo es el neurotóxico: el desarrollo neuronal está considerado el problema de salud pública de mayor relevancia, y el período de exposición durante el embarazo, el más sensible.
La presencia de mercurio en el pescado es un problema real. Nuestros colegas de la asociación de consumidores italiana Altroconsumo acaban de realizar un estudio sobre el contenido de este metal: el 20% de las muestras analizadas superaban los límites aceptables. La Comisión Europea y los Estados miembros acordaron que era necesario hacer recomendaciones de consumo de pescados al grupo de consumidores sensibles a este metal pesado.
Pescado sí, pero con variedad
El pescado es imprescindible para una alimentación equilibrada. Una dieta que contenga pescados y mariscos contribuirá a mantener nuestra salud cardiovascular. Además, es básico para el desarrollo embrionario y el buen crecimiento de los niños. El pescado aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas A, D y B12, yodo y selenio.Es indiscutible que el pescado es indispensable en la dieta, pero no lo es menos que la clave está en la variedad. Hay que alternar el tipo de pescados que comemos, y algunos sujetos sensibles, deben evitar , por lo que es necesario en la dieta. Pero el consumo de algunos pescados debe evitarse, especialmente por parte de los colectivos más sensibles a los efectos adversos de este metal.
- Escoge preferiblemente pescados menos proclives a la contaminación con mercurio, especialmente peces de talla pequeña, no predadores.
- Los adultos sanos no deberían consumir más de una vez a la semana los peces “predadores”que son fuente de mercurio, como el atún, el pez espada, el emperador, el lucio o el pez panga, que puden contener altos niveles del peligrosos metilmercurio.
- Es importante alternar esos pescados con otros menos contaminados: lubina, dorada, sardinas, lenguado, trucha, salmón…
- Las mujeres que deseen quedarse embarazadas, ya lo estén o estén en periodo de lactancia, así como los niños, no deberían comer pescados grandes, como el pez espada, el tiburón, el granadero, el atún rojo y el lucio.
- http://www.ocu.org/alimentacion/alimentos/noticias/mercurio-en-pescado-un-problema-serio522454
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