Manuel Romero Marqués en 1926-CON LA “La Competidora”En 1950, Manuel y José Romero, hijos del fundador, En 1995 Francisco J. Romero Ínigo,

 

Pastas Romero celebra 100 años cuidando lo importante

La empresa familiar aragonesa Pastas Romero celebra un siglo de historia siendo fiel a sus orígenes en Daroca y comprometida con la calidad y la seguridad alimentaria

Pastas Romero, fundada por Manuel Romero Marqués en 1926 en Daroca (Zaragoza), celebra 100 años de tradición familiar en la fabricación de pasta. Desde sus inicios como “La Competidora”, la empresa ha evolucionado hasta convertirse en un líder del sector, produciendo 400.000 kg diarios y exportando a más de 20 países.

Con foco en la innovación responsable, la empresa trabaja con proveedores locales para garantizar la trazabilidad y la sostenibilidad de sus ingredientes, y mantiene un compromiso firme con la excelencia y la seguridad alimentaria.

Consolidada como una gran empresa familiar, la compañía se adentra en la conmemoración de su centenario continuando con su legado. En sus cien años de historia, la firma ha unido generaciones a través de productos artesanales, innovación continua y un compromiso firme con la calidad. Durante este 2026, Pastas Romero desplegará una serie de actos e iniciativas para agradecer a clientes, proveedores y comunidades locales su confianza durante su siglo de vida.

La historia desde 1940

En 1926, un joven Manuel Romero Marqués fundó La Competidora en Daroca, el germen de lo que hoy es Pastas Romero. Era un modesto taller artesanal que en los años 30 se convirtió en una fábrica con secaderos estáticos en la que se llegarían a producir 300 kg diarios. 

La apuesta por el desarrollo tecnológico del fundador le llevó a comprar la primera línea de producción tecnológica en 1943, una decisión clave para el éxito de la empresa que pudo hacer frente al incremento de la demanda de pasta en el país que luchaba por salir de la hambruna producida por la guerra civil.

Un negocio familiar

En 1950, Manuel y José Romero, hijos del fundador, lideraron la empresa, que se modernizó y apostó por la innovación. Los hermanos pasaron del secado tradicional al proceso continuo y automatizado, que hoy sigue siendo un pilar clave en Pastas Romero. 

A finales de los años 60 se decidió levantar una nueva planta productiva más moderna y se apostó por mantener la fábrica en Daroca, dada la fuerte identificación de la familia con el pueblo y el deseo de mantener los puestos de trabajo.

En el año 1980, La Competidora se convirtió en sociedad anónima y se denominó Pastas Alimenticias Romero S.A. mientras se perfilaba un nuevo relevo generacional.

En 1995 se nombró director de la compañía a Francisco J. Romero Ínigo, hijo de José y tercera generación. Con su enfoque pionero, el nieto de Manuel Romero apostó por llegar a acuerdos con la gran distribución, que cada vez tenían más fuerza en el mercado. Durante este relevo familiar, la empresa tenía una capacidad de fabricación de 80.000 kg diarios y contaba con una plantilla de 40 trabajadores en una fábrica por la que su fundador, ya sin cargo ejecutivo, paseaba a diario contemplando cómo su sueño crecía y se consolidaba hasta que falleció en 1989.

La cuarta generación de la familia llegó con Javier Romero Boned, bisnieto del fundador, que desde 2008 continúa su legado persiguiendo la diferenciación en el mercado y trabajando mano a mano con su padre Francisco.

Vanguardia en el siglo XXI

Para permitir el crecimiento de la empresa, hace 10 años se decidió construir una nueva fábrica, junto a la ya existente en Daroca, que se inauguró en 2020. Cuenta con tecnología de vanguardia y sus instalaciones han permitido aumentar la capacidad de producción en un 70% con la posibilidad de seguir creciendo

Desde su fundación en 1926, Pastas Romero ha evolucionado desde ser un pequeño taller a convertirse en una referencia en la elaboración de pasta, combinadas con procesos modernos de calidad y sostenibilidad. Hoy, la compañía cuenta con ocho líneas de producción para pasta (larga, corta y especialidades) totalmente automatizadas y con procesos de secado a altas y bajas temperaturas para poder fabricar hasta 400.000 kilos al día.

A lo largo de estas décadas, la marca ha impulsado la diversificación de su catálogo, manteniendo el sello de sabor y calidad característicos. Por eso, además de la pasta clásica más tradicional, como los macarrones, el spaguetti o los fideos, su portfolio de productos incluye una gran variedad de opciones como integral, con vegetales, bio, al huevo, al bronce, de alta proteína, pasta rellena, de legumbres o sin gluten, así como harinas o pan rallado. Cada una de sus más de 90 referencias está pensada para todo tipo de personas y estilos de vida.

Hoy, Pastas Romero es una de las grandes empresas familiares aragonesas que nunca ha abandonado sus orígenes y contribuye a la fijación de población en Daroca. Con más de 100 empleados, exporta el 25% de su producción, que actualmente se sitúa en torno a los 400.000 kg diarios.

En 2026 celebra su centenario continuando su legado. Al soplar las velas del pastel de aniversario desea seguir creciendo, innovando y escribiendo la historia de la pasta durante muchos años más.

Artículo en colaboración con Pastas Romero

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