según la OMS, las carnes procesadas como el tocino y el jamón se encuentran en el mismo grupo de evidencia sobre el cáncer que los cigarrillos,
Es cierto que, según la OMS, las carnes procesadas como el tocino y el jamón se encuentran en el mismo grupo de evidencia sobre el cáncer que los cigarrillos, pero esto a menudo se malinterpreta. En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (organismo de la OMS dedicado a esta materia) clasificó la carne procesada como carcinógeno del Grupo 1, la misma categoría de evidencia que el consumo de tabaco.
Sin embargo, el Grupo 1 se refiere a la solidez de la evidencia científica de que algo puede causar cáncer, no a la magnitud del riesgo. Los cigarrillos y la carne procesada comparten categoría porque los científicos cuentan con pruebas sólidas de que ambos pueden aumentar el riesgo de cáncer. Esto no significa que comer tocino sea tan peligroso como fumar cigarrillos.
El impacto en la salud es drásticamente diferente. Fumar se asocia con un aumento muy considerable del riesgo de padecer diversos tipos de cáncer y otras enfermedades. El consumo de carne procesada se vincula a un aumento más moderado del riesgo de ciertos cánceres, en particular el cáncer colorrectal. Por lo general, el riesgo aumenta en función de la cantidad consumida a lo largo del tiempo.
En definitiva, la clasificación de la OMS indica que existen pruebas convincentes de que la carne procesada puede contribuir al desarrollo de cáncer, pero no que conlleve el mismo nivel de peligro que el tabaco. El titular es técnicamente correcto, pero puede inducir a error si no se comprende la distinción entre la solidez de la evidencia y la magnitud del riesgo.

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