El fármaco experimental AD-NP1, diseñado originalmente para reparar tejido cardíaco, ha demostrado en modelos animales una notable capacidad para acelerar la recuperación renal
El fármaco experimental AD-NP1, diseñado originalmente para reparar tejido cardíaco, ha demostrado en modelos animales una notable capacidad para acelerar la recuperación renal y reducir la fibrosis al bloquear la proteína ENPP1. Dado que los riñones humanos con daño crónico también presentan niveles elevados de esta proteína, el tratamiento cuenta con aprobación de la FDA para iniciar ensayos clínicos. Para más detalles, visita Infobae.
¿Y si un medicamento creado para reparar el corazón también pudiera ayudar a sanar los riñones? Investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) encontraron que AD-NP1, un fármaco experimental, mejoró la recuperación renal en ratones.
El estudio, publicado en Cell Stem Cell y dirigido por Arjun Deb, identificó un obstáculo para la reparación: la proteína ENPP1. Cuando el riñón sufre una lesión, aumenta su producción y desencadena señales metabólicas que alteran la energía y el funcionamiento celular. Así, las células sanas cercanas encuentran dificultades para multiplicarse y reparar el tejido.
Los científicos analizaron biopsias de personas con enfermedad renal crónica y detectaron niveles elevados de ENPP1 respecto al tejido sano. Después compararon ratones con daño renal: aquellos incapaces de producir esta proteína mostraron, al cabo de cuatro semanas, una mayor recuperación, reflejada en sus indicadores sanguíneos.
El siguiente paso fue administrar AD-NP1 a ratones que sí producían ENPP1. En siete días observaron mejoría de la función renal. Los análisis posteriores revelaron menos cicatrices y mayor proliferación de células renales.
El medicamento es un anticuerpo monoclonal diseñado para bloquear ENPP1. Su potencial apunta a facilitar los mecanismos de reparación que la lesión mantiene frenados.
Sin embargo, los resultados renales todavía proceden de animales. La autorización de la FDA corresponde a un ensayo de fase I para su aplicación cardíaca, destinado a evaluar seguridad y dosis, no a una aprobación como tratamiento. El equipo busca avanzar hacia estudios renales en humanos. Una esperanza prometedora que aún debe superar la prueba clínica.
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