la familia Solà, fundadora de Harinera Vilafranquina, actor destacado en el suministro de harina, sémola y pasta alimenticia a la distribución
Economía
El imperio de la familia Solà, los 'reyes' de la harina: De un pequeño molino a vender toneladas y surtir a Mercadona
Los Solà han convertido la Harinera Vilafranquina, nacida en 1969, en un gigante de la alimentación. Su grupo comercializó 1,42 millones de toneladas en 2024 y facturó 579 millones de euros. Además de harina y sémola, fabrica pasta para el gigante de Juan Roig Mercadona mediante su filial Oromas y comparte el capital al 50% con las hermanas Vall Pla
Detrás de algunos de los productos básicos de la cesta de la compra se encuentran empresas familiares que han logrado construir grandes grupos industriales sin convertirse en marcas conocidas para el consumidor. Es el caso de la familia Solà, fundadora de Harinera Vilafranquina, una de las principales compañías españolas de la industria molinera y un actor destacado en el suministro de harina, sémola y pasta alimenticia a la distribución.
Con sede en Vilafranca del Penedès (Barcelona), el grupo facturó 579 millones de euros en 2024 y comercializó 1,42 millones de toneladas de producto. Su dimensión le permite operar a gran escala en un sector esencial para la industria alimentaria, en el que los costes de las materias primas, la energía y el transporte condicionan los márgenes. Su actividad va más allá de transformar trigo en harina: a través de sus filiales, participa también en la fabricación de pasta y en el suministro de productos destinados a las marcas de distribución.

La propiedad de Harinera Vilafranquina se reparte a partes iguales entre la familia Solà y las hermanas Teresa y Montserrat Vall Pla.
De una harinera familiar a un grupo nacional
El origen de la compañía se remonta a 1969, cuando la familia Solà puso en marcha su negocio de molienda en Vilafranca del Penedès. La empresa nació como una iniciativa familiar ligada a una actividad fundamental para la industria alimentaria: transformar el trigo en harina y sémola destinadas a la elaboración de pan, pasta y otros productos.
Con el paso de las décadas, la compañía amplió su capacidad productiva y su presencia geográfica. Dejó atrás la dimensión de una empresa local para convertirse en un grupo con instalaciones industriales repartidas por distintos puntos de España, entre ellos Barcelona, Ávila, Navarra, Zaragoza, Palencia y Cádiz. La expansión respondió a una lógica industrial: ganar capacidad, acercarse a los mercados y atender los volúmenes que exige la gran distribución.
Aunque los Solà fundaron la empresa, no son sus únicos propietarios. El otro 50% de Harinera Vilafranquina corresponde a Teresa y Montserrat Vall Pla, vinculadas a una de las grandes sagas empresariales del sector agroalimentario catalán.
La familia Vall está relacionada con Vall Companys, el grupo nacido en Lleida que desarrolló una importante actividad en el negocio cárnico y agroalimentario. La entrada de las hermanas Vall Pla en el capital de la harinera respondió a una reorganización de los intereses familiares y a la inversión en una actividad industrial complementaria.
Oromas, la filial que fabrica pasta para Mercadona
Una de las principales vías de diversificación del grupo es Oromas, la filial especializada en la fabricación de pasta alimenticia y el envasado de harina de trigo. La empresa trabaja para grandes cadenas de distribución, con un modelo centrado en producir grandes volúmenes y adaptar los formatos y envases a las necesidades de cada cliente.
Oromas fabrica distintas variedades de pasta seca y envasa harina para el consumo doméstico. Su integración con Harinera Vilafranquina le permite disponer de materia prima procedente de los molinos del propio grupo y conectar la producción de harina y sémola con la elaboración de productos terminados.
Entre sus clientes figura Mercadona, la cadena de supermercados valenciana de Juan Roig. Oromas fabrica determinadas variedades de pasta de marca Hacendado, incluidas referencias integrales, aunque no es el único proveedor de pasta de la cadena valenciana.

Las cifras de 2024 reflejan tanto la dimensión del grupo como la sensibilidad del negocio a la evolución de los precios. Harinera Vilafranquina registró unos ingresos consolidados de 579 millones de euros, un 15% menos que en el ejercicio anterior, mientras que el volumen comercializado se mantuvo prácticamente estable, en torno a 1,42 millones de toneladas.
El resultado neto atribuido se situó en 58,5 millones de euros, un 5% menos que el año anterior, mientras que el resultado bruto de explotación (ebitda) descendió un 9%, hasta 85,7 millones. El mercado español representó el 82% de los ingresos del grupo.
El grupo había superado los 700 millones de euros de facturación durante el periodo de encarecimiento de las materias primas asociado a la guerra de Ucrania. La posterior normalización de los precios explica parte del retroceso respecto a aquellos máximos.
La compañía mantiene un modelo basado en la escala industrial, la diversificación y el suministro a grandes clientes. La harina y la sémola siguen siendo el núcleo de su actividad, mientras que la pasta aporta una vía adicional para transformar la materia prima y ampliar su presencia en la cadena alimentaria.
https://elcierredigital.com/economia/imperio-familia-sola-reyes-de-la-harina-de-pequeno-molino-a-vender-toneladas-y-surtir-a-mercadona


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