L'oblit de la Grècia catalana
L'oblit de la Grècia catalana
Ahir, 13 de març del 2013, es van complir 702 anys de la batalla de Cèfis, en la qual l’exèrcit almogàver va vèncer Gualter V de Brienne, duc franc d’Atenes. Algú n’ha sentit contar res? Algú va veure alguna celebració o commemoració fa dos anys, quan es va complir el 700 aniversari? Algú recorda que la Generalitat fes un mínim recordatori el 2003, any que es complia el 700 aniversari de l’arribada de Roger de Flor i els almogàvers a Constantinoble?


La relació dels moderns catalans amb les gestes de la Companyia Catalana a Orient és digna de psicoanalista. Ens passem la vida lamentant que hem perdut sempre les batalles, després celebrem la derrota de l’11 de setembre del 1714 i, quan tindríem una cosa interessant per commemorar i recordar, com és l’Expedició a Orient, no en fem cas. El coneixement que té al català mitjà d’aquells temps dels ducats d’Atenes i Neopàtria, dels 77 anys que Atenes va ser una ciutat regida per normes basades en els Usatges de Barcelona i on el català era llengua oficial, el record de quan el Partenó era una església (la Seu de Santa Maria de Cetines, segons documents catalans de l’època) i hi oficiava missa un arquebisbe català de cognom Ballester, tot això, tot, està absolutament oblidat.

Cada cop que hi ha una oportunitat, en forma de centenari, de rescatar aquests fets i posar-los damunt la taula, els catalans tornem a fer el ridícul. I que no em digui ningú que és una qüestió de pressupost: un país que es pot permetre el luxe de pagar a un individu un sou de més de 120.000 euros perquè coordini el centenari de Salvador Espriu, té els mínims diners per fer-ho. El que no hi ha, són ganes. I, potser, ni tan sols els mínims coneixements històrics.
Com en tantes coses, en aquest tema els catalans ens debatem en els falsos dilemes del progressisme i la correcció política. Ens sap greu commemorar fets guerrers, nosaltres que estàvem contra la guerra de l’Iraq. Ens sap greu, a més, perquè els almogàvers eren salvatges (com si tota la resta de soldats medievals no ho fossin!). El súmmum del ridícul el va fer fa uns anys l’exconseller Joaquim Nadal, amb una aportació a la restauració d’un dels monestirs del Mont Athos, per compensar els grecs que els almogàvers l’havien saquejat el segle XIV.
Com volem que no hi hagi dèficit fiscal, si som tan rucs! La Generalitat, que no hi té res a veure, va posar calers de la seva butxaca. Mentre, la monarquia espanyola hereva del títol (Juan Carlos I és, encara avui, duc d’Atenes i Neopàtria) es gasta ens diners en safaris a Botswana. Quan deixarem de fer el ridícul?
La venganza catalana
Con el nombre de “Venganza Catalana” se conoce a la respuesta dada por los almorágaves ante la muerte de su líder Roger de Flor y cien de sus soldados de la Gran Compañía Catalana. Los almogáraves eran unas tropas aragonesas y catalanas que en el siglo XIV se hicieron presentes en el Mediterráneo oriental en plena expansión de la Corona de Aragón. Parte de estos mercenarios liderados por De Flor partieron hacia el Imperio Bizantino para luchar contra los turcos, pero tras el asesinato de su líder y un centener de hombres por el hijo del emperador, Miguel IX Paleólogo, decidieron tomar medidas.


El recuerdo de esta devastación perduró en la memoria de los pueblos de la zona balcánica de forma que los monjes del Monte Athos llegaron a prohibir la entrada a ciudadanos catalanes. Pero la cosa no queda ahí ya que en la zona se habla del Katalan como un guerrero salvaje, como un monstruo con el que se asusta a los niños.

Saquearon Grecia y la zona de la Tracia gritando slogans como “Aragó Aragó”- “Sant Jordi” y “Desperta Ferro“. Fundarán dos ducados en la zona, Atenas y Neopatria donde permanecieron hasta 1390.

El recuerdo de esta devastación perduró en la memoria de los pueblos de la zona balcánica de forma que los monjes del Monte Athos llegaron a prohibir la entrada a ciudadanos catalanes. Pero la cosa no queda ahí ya que en la zona se habla del Katalan como un guerrero salvaje, como un monstruo con el que se asusta a los niños.
Roger de Flor
De Wikipedia, la enciclopedia libre
Para otros usos de este término, véase Primera Bandera Paracaidista Roger de Flor.
| Roger de Flor | |
|---|---|
| Líder de las compañías de almogávares Megaduque | |
| Años de servicio | 1282 - 1305 |
| Lealtad | |
| Participó en | |
| Nacimiento | 1267 |
| Fallecimiento | 30 de abril de 1305 (38 años) |
Biografía
Infancia y juventud
Roger fue hijo de un oficial de cetrería del emperador Federico II llamado Ricardo y de una burguesa de Brindisi, donde él nació. Cuando se arruinó la familia, su madre le confió a un caballero de la Orden del Temple y allí fue Hermano sargento al mando del navío Halcón.Participó en la última cruzada a Tierra Santa, donde se distinguió en la defensa de San Juan de Acre (1291). Sin embargo, los templarios le acusaron de haberse apropiado de tesoros de la orden en la confusión en la que se desarrolló el desalojo de la ciudad, por lo que fue expulsado de la orden. Aprovechando su experiencia militar, se hizo mercenario, entrando al servicio del rey Federico II de Sicilia (hijo de Pedro III el Grande de Aragón).
[editar] Los almogávares
Federico puso a Roger de Flor al mando de las compañías de almogávares, mercenarios aragoneses y catalanes que habían sido empleados por la Corona de Aragón en la conquista de Valencia y Mallorca y más tarde para que la Casa de Aragón consolidase su dominio de Sicilia frente a las pretensiones de la Casa de Anjou. Participó en la defensa de Mesina en 1302 demostrando dotes de auténtico líder.Tras la Paz de Caltabellota (1302) entre Carlos II de Anjou y Federico de Sicilia, en 1303 se puso al servicio del emperador bizantino Andrónico II Paleólogo, para ayudarle contra el peligro turco, al mando de una expedición de 4.000 almogávares, 1.500 soldados de caballería y 39 naves enviada por Federico (la Gran Compañía Catalana). Desfiló al mando de los almogávares, los cuales le tenían gran estima, ante el emperador bizantino en la ciudad de Constantinopla. Al mando de los almogávares aniquiló a los genoveses de Constantinopla, cosa que agradeció el emperador, harto de su tutela, pasó a Anatolia y tomó las ciudades de Filadelfia, Magnesia y Éfeso, rechazando a los turcos hasta Cilicia y la Tauro (1304) siempre en batallas en inferioridad numérica.
También durante la primavera de 1304 tuvo lugar una batalla entre los almogávares e invasores escitas procedentes del norte del Mar Negro (alanos), que fueron derrotados. En recompensa por los servicios al imperio, Andrónico le concedió el título de megaduque (comandante de la flota) y la mano de María, su sobrina e hija del zar de Bulgaria. Las batallas anteriores habían sido cortas y se provocaron mayor número de víctimas sobre todo en la retirada de los turcos del campo de batalla. Fueron de menor intensidad comparadas con la que se produjo cerca de las Puertas de Hierro. Roger de Flor y 8.000 almogávares derrotaron a un ejército turco compuesto por 30.000 soldados, en su mayoría jenízaros, causando 18.000 muertos enemigos. Después de esta gran victoria, los turcos se pensaron dos veces atacar de nuevo al Imperio Bizantino durante varios años y Roger fue proclamado césar del Imperio, concediéndole aquél en feudo los territorios bizantinos en Asia Menor, con excepción de las ciudades. En la batalla destacó Berenguer de Entenza que había apoyado a Roger con 1.000 almogávares. A éste se le concedió el título de megaduque a petición de Roger.
Estratégicamente, la posición de Roger de Flor y Berenguer de Entenza en Bizancio favorecía el proyecto Rex Bellator de Ramón Llull, que proponía en su Liber de Fine la ruta del Sur (Almería-Granada-Norte de África-Egipto) para proseguir la Cruzada, con ventaja de los reyes de la Corona de Aragón, en caso de que hubiesen conseguido encabezar las órdenes militares unidas.
Sin embargo, la situación de los almogávares en el imperio no era cómoda. Por una parte, al parecer cometieron excesos con la población griega local. Por otra, parece que la ambición de Roger de Flor era grande y pretendía erigirse en soberano de los territorios conquistados. Finalmente, su creciente ambición e influencia despertaron la hostilidad de Miguel IX, hijo de Andrónico II y asociado al gobierno del imperio. Así, éste le hizo asesinar en Adrianópolis durante un banquete junto con más de un centenar de jefes almogávares (5 de abril de 1305), y atacó posteriormente a las tropas almogávares. Sin embargo, no sólo no pudieron acabar con ellos, sino que los supervivientes, bajo el mando de Berenguer de Entenza, contraatacaron y arrasaron todo cuanto encontraron a su paso en Tracia y Macedonia (hechos conocidos como Venganza catalana). Finalmente se creó un ducado (Atenas y Neopatria) nominalmente dependiente de la Corona de Aragón.
La figura de Roger de Flor alcanzó difusión entre sus contemporáneos gracias a la Crónica de Muntaner, inspirando la obra Tirante el Blanco, de Joanot Martorell. Una de las unidades de la BRIPAC lleva su nombre
http://es.wikipedia.org/wiki/Roger_de_Flor


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