La BBC irrita a los cristianos por insinuar un matrimonio entre Jesús y María Magdalena

La BBC irrita a los cristianos por insinuar un matrimonio entre Jesús y María Magdalena

María Magdalena, de El Greco

La obra ‘María Magdalena’, de El Greco. (ARCHIVO)

  • La cadena británica se basó en textos apócrifos para realizar un documental.

  • Según el trabajo, los protagonistas se besaban y tuvieron relaciones íntimas.

  • Grupos cristianos han definido el trabajo como “tremendamente ofensivo”.

Un documental de la BBC sobre María Magdalena y su relación con Jesús ha provocado innumerables protestas contra la cadena pública británica. El motivo: insinuar que los protagonistas llegaron a contraer matrimonio y que se besaban y/o tuvieron relaciones íntimas.

Según informa The Telegraph, el documental, titulado El Misterio de María Magdalena, y concebido en base a textos apócrifos, y presentado por Melvyn Bragg, un periodista que declaró que ya no es un creyente, ofreció una visión de Jesús que los fieles de Reino Unido han interpretado como una “sexualización” de su figura en plena Semana Santa.

De hecho, en el programa, el presentador aseguró que la relación entre María Magdalena y Jesús fue “retocada” por los “misóginos” romanos dentro de la Biblia tal y  como la conocemos.

Esta versión de la historia de pareja entre ambos personajes sigue la estela de libros como El Código Da Vinci o películas como La Pasión de Cristo.

Así, el antiguo obispo de Rochester, Michael Nazir-Ali, definió el documental como “tremendamente ofensivo” a los cristianos por esta razón.


http://www.20minutos.es/noticia/1772830/0/documental-bbc/jesus-maria-magdalena/relacion-pareja/

EL MISTERIO DE MARÍA MAGDALENA Y EL SANTO GRIAL

El misterio de Jesús y María Magdalena

por Álvarez Valdés, Ariel · 22 Comentarios
La teoría de El código Da Vinci no es nueva. Ya en 1951 Nikos Kazantzakis publicó su célebre novela La última tentación de Cristo, que le valió la excomunión de la Iglesia Ortodoxa, en la que presentaba a Jesús como marido de la Magdalena. Más tarde, en 1970, el profesor norteamericano William Phipps escribió la obra ¿Estaba Jesús casado?, afirmando que por el ambiente histórico de su tiempo Jesús necesariamente tenía que haber contraído matrimonio. Y en 1971 la ópera Jesucristo Superstar mostraba a María Magdalena manteniendo una relación afectiva con Jesús y cantando su famoso “No sé cómo amarlo”. Pero quien mejor ha desarrollado el amor sensual entre Jesús y la Magdalena es el escritor portugués José Saramago en su libro El Evangelio según Jesucristo, escrito en 1991.
http://www.revistacriterio.com.ar/iglesia/el-misterio-de-jesus-y-maria-magdalena/
TELEVISIÓN | Programa estrella del Viernes Santo

Aluvión de protestas contra la BBC por insinuar que Jesús se casó con María Magdalena

  • ‘El Misterio de María Magdalena’ indaga en la relación con su ‘discípula’
  • Grupos cristianos exigen a la televisión pública que se retracte
  • Señalan lo ‘inoportuno’ del momento por coincidir con la Pascua
Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres
Actualizado sábado 30/03/2013 15:37 horas
Fue el programa estrella de la BBC en Viernes santo y en hora de máxima audiencia. El Misterio de María Magdalena indagaba en la relación de Jesús con su ‘discípula’ e insinuaba que posiblemente llegaron a casarse, a partir de los evangelios apócrifos y de textos antiguos (no incluidos en el Nuevo Testamento) en la que la describían como su “esposa” y daban fe de besos en la boca y contactos íntimos entre ellos.
El programa lo presentaba Melvyn Bragg, una de las voces más reputadas de la BBC y con un perfil de cristiano intachable, crítico iracundo del científico ateo Richard Dawkins. El director Rob Cowling trasladó el escenario a Israel y Palestina, para dar más credibilidad al documental que pretendía indagar en la auténtica relación entre Jesucristo y su “mujer pecadora” (según San Lucas). Lo que no esperaban era sin duda la reacción airada de cientos de cristianos, anglicanos y católicos, indignados por la “sexualización” de la figura de Jesús en las fechas más sagradas del año.
El grupo Christian Concern ha encabezado las protestas y ha lanzado una “acción de alerta” entre sus miembros para protestar contra la BBC, que vuelve a estar en el ojo del huracán tras el escándalo del presentador pederasta Jimmy Savile. “En vez de promover un mejor entendimiento de la verdad cristiana y de realizar una investigación apropiada, la BCC ha preferido lanzar un ataque provocativo sobre la figura de Cristo, basado en insinuaciones, expertos dudosos y medias verdades“, declaró al ‘Huffington Post’ Andrea Minichiello Williams, al frente de Christian Concern.
“El momento elegido para la emisión del programa ha sido especialmente ofensivo”, añadió Andrea Minichiello Williams. “El Viernes Santo marca el recuerdo de la crucifixión de Cristo y la BBC decide ese mismo día impugnar la pureza de Jesús y sugerir que María Magdalena fue su amante”.
“Es increíble que la BBC emita un programa de esta naturaleza como un evento especial para la Pascua”, añade la directora de Christian Concern. “La emisión ha servido para reforzar la comprensión superficial de la historia de Jesucristo, en contra de lo que los cristianos creen hoy en día”. El reverendo Michael Nazir-Ali, ex Obispo de Rochester, ha criticado también duramente a la BBC por la emisión de “un documental altamente ofensivo para los devotos cristianos”.
Un portavoz de la television pública británica ha defendido sin embargo la emisión del programa alegando que el objetivo era “examinar las diferentes interpretaciones de María Magdalena“, desde su visión de ella en el Nuevo Testamento a la versión de los evangelios apocrifos y la interpretación de la cultura popular, de El Código Da Vinci de Dan Brown a La última tentación de Cristo de Martin Scorsese.
http://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/30/comunicacion/1364653692.html

 

El Priorato De Sión: ¿Tuvo Jesucristo Descendencia?

La crucifixión, en esta versión de Giotto (1286-1337) ha sido fuente de inspiración para incontables artistas. Paro, ¿murió Cristo realmente en la cruz?. Los autores de un libro repleto de argumentos convincentes, “The holy blood and the Holy Grail” (1982), creen que no, y presentan una interpretación totalmente nueva.

El descubrimiento de documentos secretos, de un tesoro o -como han sugerido algunos- de reliquias momificada, de Cristo en la aldea de Rennes-le-Château, en el sudoeste de Francia, transformaron repentinamente en millonario a un pobre cura rural. Pero eso también puso en marcha una serie de acontecimientos que condujeron al descubrimiento de determinado secreto; si éste resulta ser cierto, será la revelación más importante de la historia de la Cristiandad.
Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln relatan la historia de las pistas que les llevaron a formular sus asombrosas conclusiones en su best-seller “The holy blood and the Holy Grail” (La santa sangre y el Santo Grial), publicado en 1982. El libro ha provocado reacciones tanto de entusiasmo como de rechazo entre los lectores. Los críticos convencionales -como era de prever- han descartado las afirmaciones de los autores considerándolas una fantasía absurda, basada en pruebas insustanciales. Pero esos comentarios son tan injustos como falsos. Nadie puede descartar por las buenas las numerosas pruebas reunidas, que por lo demás son presentadas con suma cautela. Más bien podría afirmarse que estos autores han subestimado la amplitud y las verdaderas implicaciones del material que han reunido, y que han pasado por alto muchas cosas. Tras los secretos revelados subyace un misterio aún mayor.
Los autores del libro presentan pruebas de la existencia de un antiguo misterio de alcance internacional y de una sociedad secreta con numerosos estratos y cuya influencia ha llegado hasta hoy. El punto de partida de su investigación fue un enorme y enigmático tesoro escondido; su conclusión final es la asombrosa afirmación de que Jesús se casó con María Magdalena y tuvo hijos. Los descendientes de esos hijos -creen ellos- emparentaron con otros reyes y gobernantes de la antigüedad, sobre todo con los merovingios, la primera dinastía de reyes francos en las Galias, y existen todavía descendientes directos que aguardan un llamado -o una oportunidad- para asumir un papel decisivo en la política europea y, posiblemente, en la mundial. Eso, por lo menos, es lo que los autores deducen de los hechos que han descubierto.

Richard Leigh, Henry Lincoln y Michael Baigent (de izquierda a derecha), autores de “The holy blood and the Holy Grail”. En este libro plantean la sorprendente teoría de que una sociedad secreta -el Priorato de Sión- preserva los intereses de los descendientes directos de Cristo.

La vinculación entre la santa sangre y el Santo Grial que aparece en el título del libro parte de un ingenioso juego de palabras. El Santo Grial es un concepto complejo y misterioso. Para algunos autores es una piedra; para otros un depósito de reliquias santas. Pero, con más frecuencia, se trata de la copa que utilizó Cristo en la Última Cena, copa en la que fue recogida su sangre cuando estaba en la cruz. En muchos de los primeros manuscritos sobre el Grial se lo llama Sangraal y aún en la versión posterior de Malory aparece como Sangreal. Baigent, Leigh y Lincoln afirman que alguna de estas formas -Sangraal o Sangreal- estaban más cerca de la original. Y dividiéndolas en dos palabras, como parece lógico hacer, llegan a la conclusión de que la palabra tal vez originariamente no fuera «San Graal» o «San Grial», sino «Sang Raal» o «Sang Réal». «O -como afirman triunfalmente- empleando la ortografía moderna, Sang Royal, es decir, sangre real.» O sea que la leyenda sobre el traslado del Santo Grial de Judea a Europa no se refiere a la leyenda del traslado de un objeto, sino a la verdadera historia de la llegada de los descendientes de Jesús y María Magdalena, portadores de la sangre real o «sang réal».
Se trata, por lo menos, de una hipótesis impresionante. Pero la hipótesis de la existencia de estos descendientes vivientes de Cristo constituye un eslabón débil en la cadena de argumentación de los autores, una interpretación muy poco convincente de los hechos. Parece improbable, por ejemplo, que en las docenas de generaciones que se han sucedido desde los tiempos de Cristo ningún descendiente haya sucumbido a la tentación de anunciar «Soy un descendiente directo de Cristo.»

No encontramos rastros de semejante revelación en los últimos 2.000 años, ni tampoco ninguna prueba sólida de una progenie real. En cambio, contamos con un montón de pruebas e historias que se refieren tangencialmente a un misterio central y a detalles concretos, como el Santo Grial , calaveras que hablan y cabezas cortadas, a la sangre como sustancia y como símbolo, a maravillas alquímicas y a algún tipo de sociedad de ancianos o iniciados. Pero aunque los autores tengan razón en cuanto a la supervivencia de los descendientes de Cristo, el misterio central es más amplio y antiguo. La historia de Cristo y los hechos que la rodean constituyen sólo una pieza (aunque una pieza importante, sin duda) de un mosaico cuya envergadura es mucho mayor de lo que parece.

http://www.mundoparanormal.com/docs/enigmas/el_priorato_de_sion.html

Las Bodas De Caná: ¿Matrimonio De Cristo?

¿Se casó Jesucristo? Según Michael Baigent, Richard Leigh, y Henry Lincoln, autores de “The holy blood and the Holy Grail”, los propios Evangelios lo sugieren.
Citan, en particular, el primer milagro importante de Jesús, la transformación de agua en vino en las bodas de Caná (Juan 2:1-13). Según la conocida historia, Jesús y su madre María fueron invitados -o «llamados»- a una boda campesina. Por razones que el Evangelio no explica, María pidió a Jesús que repusiera el vino, cosa que normalmente hubiese correspondido al dueño de casa o a la familia del novio. ¿Por qué iba a hacerlo, a menos que, en realidad, se tratara de su propia boda? Hay pruebas más directas que aparecen inmediatamente después de la realización del milagro, cuando «el maestresala de la boda le llamo le dijo “Todos sirven primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos el inferior, pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora”.» La implicación es clara: la boda es la del mismo Cristo.
Si la suposición es correcta, hay que preguntarse: entonces, ¿quién fue la esposa de Cristo? Nuevamente, los autores tienen una respuesta. Las dos candidatas más obvias, después de leer los Evangelios son María Magdalena y María de Betania. Los autores suponen que esos dos personajes son en realidad una sola mujer, y que fue la esposa de Cristo. En los Evangelios apócrifos, que fueron suprimidos a principios de la historia de la Iglesia, se encuentran algunas confirmaciones de esta teoría. En el Evangelio de María, por ejemplo, Pedro habla a María Magdalena con estas palabras: «Hermana, sabemos que el Salvador te amaba más que al resto de las mujeres. Dinos las palabras del Salvador que recuerdes, que tú conoces pero nosotros no.» Después, Pedro se queja a los demás discípulos «¿Verdaderamente hablaba en privado con una mujer y no abiertamente con nosotros? ¿Debemos dar media vuelta y escucharla a ella? ¿La prefería a nosotros?» Más tarde, uno de los otros discípulos lo consuela: «Seguramente el Salvador la conocía muy bien. Y por eso la amaba más que a nosotros.»
El Evangelio de Felipe es aún más enfático: «Y la compañera del Salvador es María Magdalena. Pero Cristo la amaba más que a todos los discípulos y solía besarla con frecuencia en la boca. Los demás discípulos se ofendieron por esto y expresaron su desaprobación. Le dijeron “¿Por qué la amas más que a todos nosotros?” El Salvador respondió diciéndoles “¿Por qué no os amo como a ella?”»
Los autores señalan que, hacia el final de ese Evangelio, hay otro pasaje relevante que, para quienes estén dispuestos a aceptarlo como prueba, resuelve la cuestión: «Está el Hijo del hombre y está el hijo del Hijo del hombre. El Señor es el Hijo del hombre y el hijo del Hijo del hombre es el que es creado por medio del Hijo del hombre.»

María Magdalena, preferida y detestada

Por: Juan G. Bedoya| 31 de         marzo de        2013

Magdalena

Como Jesús no escribió nada ni dejó una biografía autorizada sobre sus años públicos, hay que acudir a múltiples fuentes, muchas veces contradictorias, para saber cómo fue realmente su vida. En todo caso, lo que la Iglesia romana ha seleccionado como verdadero en sus evangelios  canónicos, escritos por evangelistas que no habían conocido al fundador cristiano ni de lejos,  no parece ser una verdad absoluta. Evangelio es una palabra griega que quiere decir buen mensaje o buena noticia. Roma tiene cuatro evangelios bien condimentados. Antes de llegar a ese canon, despreció decenas y decenas de otros relatos igualmente dignos de tener en cuenta. Por ejemplo, de la primera conferencia apostólica de los cristianos, alrededor de mediados del siglo I, muy probablemente el año 49, sabemos dos versiones o dos reseñas, la de san Pablo en una de sus cartas, y la más tardía de Lucas en Hechos de los Apóstoles. El resto de las informaciones se han desechado, por ejemplo el relato de lo que en aquel (llamemos) concilio hicieron las mujeres. Ni una palabra.

Dos cosas quedaron claras en esa conferencia política. La preponderancia de Pablo frente a san Pedro, y la decisión de salirse de Israel (con el reto de llegar a Roma), para lo cual había que dejarse de circuncisiones y otras gaitas judías (ahí dejaron de ser una secta judía). Y otra, de más graves consecuencias históricas, el ya citado arrinconamiento de las mujeres, que, sin embargo, habían sido compañía imprescindible para Jesús, sus auténticas mantenedoras y organizadoras de la campaña electoral del fundador en sus últimos años, hasta morir en la cruz de forma tan horrible.

Es cierto que, según los evangelistas, no hubo mujeres en la última cena de Jesús con los suyos, a modo de despedida ante lo que se avecinaba, pero es también cierto que cuando, tal día como este domingo, el fundador cristiano decidió resucitar, las primeras en saberlo fueron las mujeres de su entorno, no los espantados apóstoles, que se habían escondido como conejos en un incendio forestal (Pedro incluso llegó a negar que lo conociese, una y tres veces, cuando le reconocieron como a uno de sus fieles).

Cabe suponer que la principal víctima de la conferencia política de Jerusalén fue María Magdalena, que aparece en la primera tradición cristiana especialmente vinculada a Jesús. Cierta literatura, a lo Código da Vinci, la ha convertido incluso en su amante. Es probable que lo fuese, pero en sentido espiritual, no físico, lo que enfadaba a los celosos apóstoles.

La llamaban Magdalena porque era de Magdala, una ciudad de pescadores de la costa del mar de Galilea, entre Cafarnaún y Tiberiades, que contaba con más de 200 barcos, famosa por sus salazones. El hecho de que no llevara unido el nombre o apellido de su padre o marido, sino el de su ciudad, indica que era independiente. No estaba sometida a otras personas y tenía autoridad para formar parte del grupo de Jesús. Nada se dice en los evangelios sobre cómo lo conoció, pero Lucas, que no debía ser muy partidario, la presenta como endemoniada (Jesús la liberó de siete demonios, llega a decir). Supongo que era endemoniada porque era pagana antes de convertirse. Aún hoy, algunos prelados romanos tachan de endemoniados a quienes no les siguen la corriente.

Tenemos, por tanto, a María la de Magdala en el círculo más estrecho de los discípulos de Jesús. Es más, debió (de) ser una mujer con dinero, capaz de pagar las estancias (posada, comida y organización de los eventos) del revoltoso mitinero allá por donde convenía que predicase la Buena Nueva del Reino de Dios que más tarde se convirtió en una Iglesia repleta de jerarquías sacerdotales sobrealimentadas. De sobra se escribió en los primeros años del cristianismos que Jesús no era eso lo que vino a predicar, sino todo lo contrario: predicó contra el poder de los Caifás de turno, y para que el César tuviera lo que es del César, y Dios lo que es de Dios…

¿Cómo y cuando cayó en desgracia María Magdalena? Es una de las más conmovedoras historias de los evangelios y también de las más enigmáticas. Inicialmente, hubo un debate para fijar su personalidad, pues hay tres pasajes con nombre de María: María la pecadora, “que unge los pies del Señor”. (Lucas, VII, 37-50); María la de Magdala, la posesa liberada por Jesús, que se incorporó a las mujeres que le asistían (también Lucas, VIII, además de Juan, XX, 10-18) hasta la crucifixión y resurrección; y María de Betania, la hermana de Lázaro y Marta. (Lucas, X, 38-42). La liturgia romana identifica los tres pasajes como referidos a la misma mujer: María Magdalena. La liturgia griega, sin embargo, las reconoce como tres mujeres distintas. El santoral litúrgico actual celebra a una sola: María Magdalena, en homenaje a su encuentro con Jesús resucitado.

Lo seguro es que nuestra María estuvo al pié de la cruz donde murió su maestro, en el monte Calvario, mientras sus hombres lo han abandonado. Allí estaba Magdalena, acompañando a la otra María, la madre del crucificado. “Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena”, escribe el evangelista Juan (19:25). Y esta otra versión, por si caben dudas: “Había allí muchas mujeres mirando desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle. Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo” (evangelista Mateo 27:55-56). Más. “Después que José de Arimatea entierra a Jesús y se fue, María Magdalena quiso quedarse. Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro” (Mateo 27:61).

María Magdalena también fue la primera en ir al sepulcro el domingo de Resurrección: “Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro” (Mateo 28:1). “Iban con los perfumes para embalsamarlo… Descubrieron así que alguien había apartado la pesada piedra del sepulcro del Señor”. Y ¡la noticia!: “Jesús resucitó en la madrugada, el primer día de la semana, y se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios”. (Marcos 16:9).

Así que María Magdalena, la pecadora convertida en contemplativa, fue la primera que vio, saludó y reconoció a Cristo resucitado. Jesús la llamó: “¡María!” Y ella, al volverse, exclamó: “¡Maestro!” Y Jesús añadió: “No me toques, porque todavía no he subido a mi Padre. Pero ve a decir a mis hermanos: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Jn 20:17)

Y María de Magdala fue, y los apóstoles no quisieron creerla. ¿Por qué se iba a aparecer el maestro a la Magdalena, si ellos eras sus preferidos, los doce, los apóstoles? Imposible de soportarlo.

La tradición oriental afirma que, después de Pentecostés, María Magdalena fue a vivir a Efeso con la madre del crucificado, y que murió allí. Una tradición francesa sostiene que María Magdalena fue con Lázaro y Marta a evangelizar la Provenza y pasó los últimos treinta años de su vida en los Alpes Marítimos.

Sea como fuere (los evangelios no dejan de ser un cuento, dicho sea con el respeto que se supone a todas las creencias religiosas), lo cierto es que la Iglesia (hoy llamada)  romana ha demonizado a María Magdalena, identificándola como una prostituta. Ha sido la manera de espantar la posibilidad de que se consolidase un liderazgo femenino en el cristianismo primitivo, ya antifeminista.
La literatura ha aprovechado el conflicto muchas veces, incluso novelando sobre un amor entre el fundador y su hermosa pecadora arrepentida. El último en hacerlo ha sido el escritor Jesús Bastante Liébana, en Y resucité de entre los muertos (Ediciones B. 2012). No hay que descartar (el famoso Brown, el autor del Código Da Vinci, también lo novela), que existió una pugna entre el “partido de la Magdalena” y el partido vencedor que sigue a Pedro y a Pablo hasta conquistar Roma y erigirse en un nuevo Imperio Romano (de perseguidos se convierten entonces en perseguidores persistentes).

Lo seguro (lo sabido) es que quien perdió fue la mujer. La mujer caída del paraíso; la denigración de la mujer. “De todos los innumerables pecados cometidos a lo largo de su historia, de ningún otro deberían de arrepentirse tanto las iglesias como del pecado cometido contra la mujer”, ha escrito la gran teóloga católica Uta Ranke-Heinemann. Todavía hace apenas un año, el 15 de junio de 2012, la Iglesia católica reformó su código penal, por decisión del ya emérito Benedicto XVI, para endurecer las penas de los que el Vaticano considera los delitos más graves que pueden cometerse en su seno. La reforma se publicó como carta apostólica con un título en latín: Normae de gravioribus delictis (Normas sobre los delitos más graves). Entre ellos figura la pederastia, que tantos disgustos, penales, morales y económicos, está causando a la jerarquía del catolicismo. También aparece como delito “más grave” la ordenación sacerdotal de mujeres.  Es una discriminación más hacia las mujeres, un paso adelante “en la ideología del apartheid” tradicional en la Iglesia romana.

Si María de Magdala, que tanto acompaño y tanto ayudó a Jesús en sus primeros mítines, levantara la cabeza…

http://blogs.elpais.com/mujeres/2013/03/mar%C3%ADa-magdalena-preferida-y-detestada-.html

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