Hidelgarda ,mística, profetisa, investigadora, médica, científica,escritora,compositora, gran amiga de Aliénor de Aquitania.

Hidelgarda ,mística, profetisa, investigadora, médica, científica,escritora,compositora, gran amiga de Aliénor de Aquitania.


LA SIBILA DEL RIN
No hay texto alternativo automático disponible.
Durante el verano de 1098, en el seno de una familia noble y acomodada del valle del Rin nació la última hija del conde de Spanheim y su esposa Matilde. Según la mentalidad de la época medieval y, desde su nacimiento, los padres decidieron que la pequeña Hidelgarda sería un diezmo para la Iglesia y, por este motivo, fue entregada como oblata -nombre que recibían los niños que se ofrecían a Dios y que ingresaban en una comunidad religiosa – y, de este modo, quedaba sentenciada para el resto de su vida adulta a permanecer enclaustrada en un monasterio.
Destinada para llevar una vida religiosa, Hidelgarda, fue entregada a Jutta, hija del conde de Spanheim, que la instruyó en el rezo del Salterio y en la lectura del latín y de las Santas Escrituras, además del Canto Gregoriano. Cuando la joven cumplió 14 años, maestra y discípula ingresaron en un monasterio de Renania donde imperaba la regla benedictina, convirtiéndose en abadesa a la edad de 38 años.
Pero Hidelgarda desde niña experimentaba visiones, a las que calificaba como una luz que hacía temblar el alma. Estas se intensificaron con los años hasta el punto de que empezó a escribir sobre ellas y a comunicárselo también a Bernardo de Claraval, uno de los hombres más prominentes en el ámbito espiritual de la época, para pedirle consejo. Pero el ilustre monje cisterciense no pudo darle otro consejo a Hidelgarda: invitarla a reconocer aquello como un don divino y responder al mismo con humildad y devoción cristiana.
Sin embargo, las visiones de Hidelgarda llegaron a oídos del Papa, en aquel entonces Eugenio III, quien solicitó a un comité de teólogos el estudio de los escritos visionarios de Hidelgarda. Finalmente, el comité declaró que las visiones eran producto de la intervención del Espíritu Santo. Tras aquella aprobación, el Papa escribió una carta a Hidelgarda solicitando que siguiera escribiendo sus visiones. Fue a partir de aquel momento, cuando se inició su extraordinaria actividad literaria y también su relación epistolar con diversas personalidades de la historia de aquel momento, entre los que se encontraban nobles, altos cargos de la jerarquía eclesiástica, reyes y reinas.

Su fama como profetisa llegó a tener tanta difusión que hasta el propio emperador Federico I Barbarroja quiso entrevistarse con ella, iniciándose de este modo una relación de amistad y aprecio personal que duraría hasta el final de sus días. Su actividad literaria sólo era interrumpida cuando abandonaba el monasterio para realizar actividades de predicación, sorprendiendo de este modo a todos cuantos jamás habían visto a una abadesa abandonar un monasterio para realizar otras actividades más que las impuestas por la orden en un medio de clausura. Severamente crítica con la corrupción eclesiástica, Hidelgarda predicó en torno a la redención y la reforma del clero, y no cesó de divulgar sobre la necesidad de una conversión universal del hombre.
Además de su obra literaria, Hidelgarda, fue autora de 300 cartas que versan sobre diversos temas que engloban desde la teología, la política y la espiritualidad hasta remedios curativos y consejos sobre la vida monástica y clerical. Hidelgarda mantenía una frenética correspondencia con todo aquel que solicitaba sus consejos. Con una sensibilidad extraordinaria para la música, a la que consideraba el verdadero lenguaje de Dios, para el canto, como una manifestación del espíritu divino, compuso setenta y ocho obras musicales
Pero, además abadesa y líder espiritual, mística y profetisa, investigadora médica, científica, y también escritora y compositora, la sibila del Rin fue gran amiga y confidente de Aliénor de Aquitania. Sin duda alguna, esta gran erudita supo desde su papel de mujer religiosa que el destino le había asignado, hacer visible la importancia del protagonismo de la mujer en una sociedad dominada por los hombres, donde era la mayoría de las veces invisible. Por ello, se preocupó de investigar y aportar soluciones a problemáticas tabúes de la época que afectaban a los aspectos íntimos femeninos relacionados con la ‪#‎salud‬ y la ‪#‎sexualidad‬.
Dotada de una extraordinaria inteligencia y sutileza verbal, cuentan que, en cierta ocasión, en un debate a propósito de la cosmovisión que la iglesia tenía asignada a la ‪#‎mujer‬, Hidelgarda, expuso suficientes argumentos para generar un cambio en la percepción de lo femenino en el ámbito eclesiástico. Sin embargo, las respuestas que obtenía eran encorsetadas y la mayoría procedían de textos sagrados. Finalmente, Hidelgarda, cansada de oír la misma frase por todos y cada uno de los asistentes – que la mujer estaba hecha por el hombre -, esperó al final de la reunión y, antes de concluir la misma, pidió la palabra.
Iniciado su turno para intervenir, simplemente dijo: “La mujer podrá estar hecha del hombre, pero el hombre no se puede hacer sin una mujer”. Como era de suponer, nadie pudo rebatir aquella evidencia. Sin embargo, no fue hasta 2012 cuando, el 7 de octubre, fue reconocida toda su labor y finalmente ‪#‎Hidelgard‬ von Bingen fue proclamada Doctora de la Iglesia por el Papa Benedicto XVI
www.oc-book.com

Alienor de Aquitania

Duquesa de Aquitania y después, sucesivamente, reina de Francia y de Inglaterra.

Había nacido hacia 1122 y era hija y sucesora de Guillermo IX, muerto en Compostela el día de Viernes Santo de 1137. Hacia los 16 ó 17 años casa con Louis le Jeune de Francia. Este matrimonio reunía en manos del rey de Francia y duque consorte de Aquitania extensísimos dominios.
En 1146, cuando la duquesa tenía unos veinticuatro años, la llevó el rey a la segunda cruzada. La reina-duquesa era hermosa, aficionada a las artes, protectora de poetas y muy dada a las fiestas y torneos. Su conducta en Antioquia irritó de tal forma a Louis que obligó a la reina a abandonar la ciudad. Por otra parte el rey sospechaba que existieran relaciones ilícitas entre Alienor y su tío Raimundo I de Antioquía. Tras muchas cavilaciones dio el rey el paso definitivo de repudiar a su esposa declarando nulo su matrimonio por razones de parentesco lejano (1152). Había tenido con Louis VII dos hijas; María, casada con Enrique de Champagne, y Alicia, esposa de Tibaldo de Blois.
Viuda rica y libre, pronto encontró un segundo marido: Enrique de Plantagenet, Conde de Anjou, Duque de Normandía y sobrino de Fulques, rey de Jerusalén. En 1154 recaía el trono de Inglaterra en Enrique de modo que a los dominios aquitanos se sumaban los ingleses en el continente. Unos y otros eran Normandía, Aquitania, Anjou, Turena, Maine, Bretaña y el homenaje del condado de Tolosa.
El rey, más joven que Leonor, se había fijado en Rosamunda de Clifford, una dama muy celebrada en baladas y romances. Los hijos, aleccionados por la madre, se rebelaron contra su padre, refugiándose, Enrique, el mayor, en las posesiones de su madre en Aquitania, y, algo más tarde, sus otros dos hermanos, Ricardo y Godofredo. Solamente Juan Sin Tierra, el menor, quedó en Inglaterra. Alienor fue apresada y recluída en Salisbury o en Winchester donde permaneció dieciséis años hasta el año 1189, a la muerte de Enrique II, su esposo.
Ese año, su hijo Ricardo Corazón de León subió al trono inglés y puso en libertad a su madre. En 1190, mientras Ricardo concurría a las Cruzadas, gobernó el reino y posesiones con gran energía y habilidad. Tuvo a raya las intrigas de su hijo menor Juan Sin Tierra y mantuvo un gran espíritu de resistencia durante el cautiverio de Ricardo en Alemania entre 1192-1194. Una vez recobrada la libertad Ricardo perdonó a su hermano menor sus conspiraciones.
De su matrimonio con Enrique de Plantagenet había tenido tres hijas: Matilde, que casó con Enrique de Sajonia; Leonor, casada con Alfonso VIII de Castilla, y Juana, reina de Sicilia y luego condesa de Tolosa. La octogenaria reina asistió en Castilla a las bodas de su nieta Blanca con el que había de ser Luis VIII. Había mandado redactar los Roles de Oléron, un notable código de legislación marítima. Acabó sus días en la abadía de Fontevrault a donde se había retirado hacía tiempo para pasar el resto de su vida.
http://www.euskomedia.org/aunamendi/8803

Comentaris

Entrades populars d'aquest blog

Fábrica de Fideos COGORNO S.A-PERU

La familia Espona pone a la venta la histórica compañía Pasta Gallo

Pasta , Corporación Superior S.A.,Ecuador