Dénia y León se unen gracias al Santo Grial
Dénia y León se unen gracias al Santo Grial
Dénia y León se unen gracias al Santo Grial y al Imperio Romano
Ambas ciudades acuerdan establecer fórmulas para fortalecer sus ofertas de turismo cultural a partir de su historia común, que tiene vínculos espectaculares: el segundo rey de la taifa islámica de Daniya desempeñó un papel fundamental para que la supuesta Copa de Cristo acabara en el reino leonés
- Los dos municipios, cuyos gobiernos locales ya han celebrado una primera reunión, también mantuvieron lazos durante la época en que las legiones romanos dominaban Britannia y en el comercio medieval con Alejandría

Aspecto actual del cáliz de doña Urraca, vinculado ahora según algunos historiadores a la Copa de Cristo. Los adornos son del siglo XI
El primer paso ya está dado. La concejala de Turismo y Cultural de León, Margarita Torres, ha visitado Dénia y, acompañada del director del Museo Arqueológico de esta última ciudad, Josep Antoni Gisbert, ha conocido los vestigios arqueológicos de la fortificación del gran arrabal del Fortí como reflejo de la topografía de la ciudad andalusí y, ya en el ayuntamiento, la inscripción dedicada a Tito Ivnio que se puede contemplar en la fachada de la casa consistorial.
Es aquí donde se halla precisamente el primer punto común entre ambos municipios: en la época del Imperio Romano, a finales del siglo I, ese ilustre dianense de nombre completo Tito Ivnivs Severvs, tribuno, ostentó el cargo de “princeps vexilationis” de la Legio VII Gémina, asentada en Chester (Britannia), aunque con sede en León. Eran los tiempos en que las legiones romanas porfiaban por acabar de dominar las actuales islas británicas y la huella de un ciudadano de Dianium (el nombre romano de Dénia) quedó pues impresa en aquella gesta.
Pero más llamativa es la segunda vinculación entre Dénia y León. El reciente descubrimiento de unos documentos en la Biblioteca de El Cairo, copia de un texto árabe del historiador al-Qifti (568-646H / 1172-1248 d.C.), relataba un hecho histórico más que novedoso: el papel que en el siglo XI desempeñó el segundo rey de la taifa islámica de Dénia (Daniya), Al ad-Dawla, en el traslado desde Jerusalén a Dénia y posteriormente a León de la copa de Cristo, del Mesías; esto es, de una importante reliquia a Occidente vinculada históricamente al mágico nombre del Santo Grial.
Alí habría obtenido la copa del sultán de El Cairo, quien accedió a agradecerle de esta manera su ayuda tras una terrible hambruna. Posteriormente, el segundo rey de Daniya, hábil diplomático, habría cedido la reliquia al rey Fernando de León, toda vez que su pretensión era mantener buenas relaciones políticos con los reinos cristianos.
Los museos de León y Dénia conservan además importantes objetos que confirman el vínculo de ambas ciudades con Alejandría. Dénia cuenta así con una importante colección de bronces islámicos de producción fatimí, de Egipto y del área siriopalestina, además de cerámicas procedentes de algunos puertos de la larga singladura marítima, mientras que los tesoros procedentes de San Isidoro, en la capital leonesa, ofrecen importantes objetos de orfebrería y marfiles también fatimíes, así como espléndidas sedas, que era uno de los productos de importación que destilan las fuentes del comercio consolidado entre Dénia y Alejandría y que impulsó Alí. En este sentido, Dénia podría haber actuado como un puerto peninsular de productos que después acabarían adquiriendo, en una especie de paz impulsada por motivos comerciales, los diversos reinos cristianos, entre los que evidentemente León brilló con luz propia.
Un milenio después, parece que es el momento de aprovechar tanta memoria legendaria compartida. De ahí que el alcalde de Dénia y concejal de Turismo, Vicent Grimalt, el edil de Cultura de la misma ciudad, Rafa Carrió y la experta en el cáliz valentino, Catalina Martín, hayan mantenido con Margarita Torres y Josep Antoni Gisbert una breve sesión de trabajo en la que han convenido diseñar fórmulas de relación entre las dos ciudades de modo que, a partir de las realidades de ambas y con la historia común como hilo conductor, puedan establecerse estrategias que permitan difundir patrimonio y crear productos a medio plazo orientados a un valor claramente en alza: el turismo cultural.
Dénia y León se unen gracias al Santo Grial y al Imperio Romano
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| Doña Urraca |
Doña Urraca, la hija de Fernando I de León
el cáliz no es de cerámica, sino de ónice, un mineral considerado piedra semi-preciosa, que nada tiene que ver con la cerámica. Esta piedra se usó mucho en la antigüedad y fue empleada para hacer los cuencos, de origen seguramente romano, que luego la señora de Zamora ordenó a unos orfebres unir en forma de cáliz, elaborando una de las piezas más hermosas del arte románico leonés.https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A1liz_de_do%C3%B1a_Urraca
Cáliz de doña Urraca
El Cáliz de doña Urraca es una pieza de orfebrería románica donada a la infanta leonesa Urraca de Zamora (1033–1101), Señora de Zamora e hija del rey Fernando I de León. Tal como lo conocemos, se remonta a la segunda mitad del siglo XI. En la actualidad se guarda en el museo de la Colegiata de San Isidoro de León (León, España). En palabras del arqueólogo español Manuel Gómez-Moreno se trata de una:
El cáliz se compone de dos copas o cuencos muy antiguos; el copón propiamente dicho y otro que le sirve de peana, de procedencia greco-romana anterior al cristianismo, hechos en piedra de ónice. Los dos cuencos presentan algunos desconchones que ya se habían producido con anterioridad a la formación del cáliz. Se desconoce el origen de estas dos copas, su historia y avatares, así como la decisión de doña Urraca de entregar a los orfebres algo que materialmente no tenía gran valor. Se especula sobre una posible consagración de estas dos piezas al culto litúrgico, hecha tal vez por algún venerable personaje de la Iglesia cristiana primitiva, pero no existen documentos ni testimonios escritos al respecto. El caso es que los orfebres de León hicieron un trabajo artístico excepcional, convirtiendo lo que en su día fue objeto pagano en un cáliz digno de admiración.
Las piezas de ónice están recubiertas de oro en la copa, nudo y peana, dejando al descubierto parte de la copa y casi toda la peana. El interior de la copa también está revestido de oro. Este metal está trabajado con gran delicadeza en filigranas que forman dibujos, arquillos, espirales y pequeños caracoles. En los huecos se incrustaron perlas, esmeraldas, amatistas y zafiros. Hay también incrustado un mascarón hecho de vidrio imitando un camafeo, que es posterior a la obra de la composición del cáliz. En la peana y antes del nudo hay una inscripción que dice:
El primer texto traducido por Turienzo era de un escritor musulmán famoso por sus biografías de sabios: Abul l-Hasan Ali ibn al-Qifti. Decía que la copa adorada por los cristianos por haber pertenecido al Mesías había sido enviada al sultán de Denia, Ali ibn Muyahid ad-Danii. El sultán de Denia había enviado un barco con alimentos al sultán fatimí Al-Mustansir para que Egipto superara una hambruna. En agradecimiento, el imán Al-Mustansir envió un barco cargado de tesoros, entre ellos la copa, al sultán de Denia. En el texto se dice que la intención del sultán de Denia era enviar la copa al rey de León, Fernando I el Magno, para fortalecer su amistad con él.[1]
En un segundo texto se habla de que el jefe de la expedición a Denia fue Bani-l-Aswad. En dicha expedición el primero de sus hombres habría desprendido con una gumía un trozo de la copa. Dicha esquirla habría sido enviada a Saladino y habría sido utilizada para curar a su hija poniéndole el trozo de piedra sobre el cuerpo.[1]
Según los historiadores Jesús Ortega del Río y Margarita Torres Sevilla, la copa aparece citada en la crónica de Lucas, obispo de Tuy, en el siglo XIII, en la obra Viages del humanista del siglo XVI Ambrosio Morales y en la vida de San Isidoro de Sevilla redactada por Fray Tomás Granda y el padre José Manzano en el siglo XVIII.[1]
En el año 2010 la copa fue desmontada para la realización de una réplica y pudo apreciarse que le faltaba una esquirla, lo cual encaja con la teoría de que esta fue enviada a Saladino.[1]
[…] pieza excepcional, única más bien.
El cáliz se compone de dos copas o cuencos muy antiguos; el copón propiamente dicho y otro que le sirve de peana, de procedencia greco-romana anterior al cristianismo, hechos en piedra de ónice. Los dos cuencos presentan algunos desconchones que ya se habían producido con anterioridad a la formación del cáliz. Se desconoce el origen de estas dos copas, su historia y avatares, así como la decisión de doña Urraca de entregar a los orfebres algo que materialmente no tenía gran valor. Se especula sobre una posible consagración de estas dos piezas al culto litúrgico, hecha tal vez por algún venerable personaje de la Iglesia cristiana primitiva, pero no existen documentos ni testimonios escritos al respecto. El caso es que los orfebres de León hicieron un trabajo artístico excepcional, convirtiendo lo que en su día fue objeto pagano en un cáliz digno de admiración.
Las piezas de ónice están recubiertas de oro en la copa, nudo y peana, dejando al descubierto parte de la copa y casi toda la peana. El interior de la copa también está revestido de oro. Este metal está trabajado con gran delicadeza en filigranas que forman dibujos, arquillos, espirales y pequeños caracoles. En los huecos se incrustaron perlas, esmeraldas, amatistas y zafiros. Hay también incrustado un mascarón hecho de vidrio imitando un camafeo, que es posterior a la obra de la composición del cáliz. En la peana y antes del nudo hay una inscripción que dice:
IN NOMINE DOMINI VRRACA FREDINANDILa funcionalidad de la pieza es el carácter religioso y votivo propio de la época románica.
Posible Santo Grial
El historiador Gustavo Turienzo Veiga encontró en la Biblioteca Nacional de El Cairo unos documentos medievales que apoyan esta teoría. Estos procedían de la Universidad de Al Azhar.[1]El primer texto traducido por Turienzo era de un escritor musulmán famoso por sus biografías de sabios: Abul l-Hasan Ali ibn al-Qifti. Decía que la copa adorada por los cristianos por haber pertenecido al Mesías había sido enviada al sultán de Denia, Ali ibn Muyahid ad-Danii. El sultán de Denia había enviado un barco con alimentos al sultán fatimí Al-Mustansir para que Egipto superara una hambruna. En agradecimiento, el imán Al-Mustansir envió un barco cargado de tesoros, entre ellos la copa, al sultán de Denia. En el texto se dice que la intención del sultán de Denia era enviar la copa al rey de León, Fernando I el Magno, para fortalecer su amistad con él.[1]
En un segundo texto se habla de que el jefe de la expedición a Denia fue Bani-l-Aswad. En dicha expedición el primero de sus hombres habría desprendido con una gumía un trozo de la copa. Dicha esquirla habría sido enviada a Saladino y habría sido utilizada para curar a su hija poniéndole el trozo de piedra sobre el cuerpo.[1]
Según los historiadores Jesús Ortega del Río y Margarita Torres Sevilla, la copa aparece citada en la crónica de Lucas, obispo de Tuy, en el siglo XIII, en la obra Viages del humanista del siglo XVI Ambrosio Morales y en la vida de San Isidoro de Sevilla redactada por Fray Tomás Granda y el padre José Manzano en el siglo XVIII.[1]
En el año 2010 la copa fue desmontada para la realización de una réplica y pudo apreciarse que le faltaba una esquirla, lo cual encaja con la teoría de que esta fue enviada a Saladino.[1]
Véase también
Referencias
- ↑ Saltar a: a b c d e Gómez Martín, Lourdes (2015). «El Grial de León. El cáliz de doña Urraca. Cuando la historia invade la leyenda.». Especial de la revista Clío. (21): 81-92.
Bibliografía
- Viñayo, Antonio. León. Editorial Everest. Depósito Legal LE-579/1971
- Pijoán, José. Summa Artis. Historia general del arte. Vol. IX. El arte románico siglos XI y XII. Espasa Calpe, Madrid 1949.
- Las Edades del Hombre. El arte en la Iglesia de Castilla y León. Catálogo 1988. ISBN 84-505-7998-8
- Margarita Torres Sevilla y José Miguel Ortega del Río. Los Reyes del Grial. Editorial Reino de Cordelia. ISBN 9788415973294.
Enlaces externos
- “El Santo Grial está en León”
- “Una investigación concluye que el Cáliz de Doña Urraca es el Santo Grial”
- Margarita Torres: “puedo afirmar que el cáliz que se veneraba como el de Cristo es el de San Isidoro”
- Verónica Viñas (Diario de León, 27-3-2014): “Una muesca prueba que el cáliz de doña Urraca es el Santo Grial”
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| Grial de Valencia |
Se ve que hace falta animar el turismo en la Comunidad de Castilla y León y el religioso es especialmente querido por sus gobernantes. ¿Qué mejor que animar la Semana Santa con cientos de peregrinaciones para ver la “copa de Cristo”? Ninguno de ellos va a poner reparos en “minucias de gentes de poca fe” como la del material en que está hecho el cáliz de doña Urraca, o en que sean de origen musulmán las supuestas pruebas que afirman la entrega del cáliz al rey leonés, por cierto, tres siglos después del reinado de Fernando I. Tampoco importará que haya en toda Europa unos 200 Griales repartidos por iglesias, museos, conventos y otros edificios. Uno de ellos también en España, concretamente en la catedral de Valencia. Da igual, en estos tiempos reaccionarios que estamos viviendo, donde se nos traslada a épocas pasadas en todos los aspectos (económicos, sociales, políticos…), el volver a las disputas que se vivieron en la Edad Media y periodos cercanos entre reyes, ciudades, señores y eclesiásticos, por las supuestas reliquias “de verdad verdadera”, importadas por los cruzados de los “santos lugares”, puede volver a ser un gran negocio. Y en esto, como en otros muchos aspectos de la vida moderna, el negocio es lo que importa. Ya irá Iker Jiménez a explotar el filón leonés.
http://celtibetico.blogspot.com.es/2014/03/el-santo-grial-tan-cerca.html
Margarita Torres | Coautora de “Los Reyes del Grial”

JOSÉ MARÍA SADIA Junto a José Miguel Ortega del Río, Margarita Torres acaba de publicar “Los Reyes del Grial”, un trabajo que resume más de tres años de investigación y que concluye que el Cáliz de doña Urraca es la copa que Jesús utilizó en la Última Cena. “Sin la labor de la reina zamorana, hoy no tendríamos la reliquia más importante de la cristiandad”, afirma.
-¿La investigación que han realizado nos conduce definitivamente a la verdad?
-Lo que nosotros sabemos a ciencia cierta es que a lo largo de la Edad Media hubo una gran veneración y una búsqueda del Grial, que desencadenó múltiples historias y leyendas. Lo que nosotros argumentamos es que hay un objeto que desde el año 400 se venera como la Copa de Cristo y se custodia en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén en una capilla propia, identificada así por las primeras comunidades cristianas. Es la copa romana de ágata, embellecida por las joyas donadas por doña Urraca, reina de Zamora.
-Supongo que se habrán preguntado en más de una ocasión si la copa que las primeras comunidades cristianas señalan como el Santo Grial es, en efecto, el cuenco que Cristo utilizó en la Última Cena.
-Desde nuestro punto de vista científico, podemos decir que esta copa tiene una definición y un contexto arqueológico claro. Corresponde a un periodo de tiempo que se sitúa entre el siglo primero antes de Cristo y el primero de nuestra era y, por lo tanto, es coetánea de Jesús. La forma y el material, romano helenística, prueba que se sitúa en la misma órbita geográfica. No podemos asegurar que estuvo físicamente en la mesa de Jesús, porque tenemos 400 años en blanco. No solo nosotros, sino la totalidad de los cálices. La primera referencia escrita de una copa referida al Señor data del año 400 y procede del Santo Sepulcro.
-Y luego están los papiros egipcios, la clave de este cáliz. ¿Cómo ha sido la investigación y el hallazgo?
-Todo comienza en el año 2010 con la celebración de los 1100 años del Reino de León, cuando se hizo una réplica del Cáliz de doña Urraca. Al mismo tiempo, recibimos el encargo de estudiar los objetos islámicos que se conservaban en San Isidoro de León. Entre ellos, había un arca de plata de mediados del siglo XI de origen fatimí, es decir, egipcio. A pesar de que los reyes de León son los más poderosos de la península ibérica de su tiempo, el objeto es extraordinario. Había otros enseres de procedencia oriental. Por este motivo, dentro del proyecto se decidió contratar los servicios de una persona con la que ya habíamos compartido trabajos de investigación, el arabista Gustavo Turienzo. Acude a Egipto para recabar una serie de datos que aclaren la relación entre el Reino de León y el Califato Fatimí de Egipto. Dentro de esa búsqueda, Turienzo encuentra dos pergaminos medievales musulmanes. En uno de ellos, se da noticia de algo que ya era conocido por todos los medievalistas. A mediados del siglo XI hubo una gran hambruna en Egipto y su soberano pide ayuda al mundo y recibe alimentos del rey de la taifa musulmana de Denia.
-¿Qué hay de novedoso entonces?
-En el pergamino primero añade que cuando el califa de Egipto pregunta al emir de Denia cómo le puede obsequiar, este solicita específicamente la copa que Jesús utilizó en la Última Cena con sus apóstoles que se conserva en Jerusalén. El dato fundamental es que se la quiere entregar a Ferdinand al Kabir porque quiere estar a bien con él. La traducción de este nombre es Fernando el Magno, el apoyo de Fernando I de León. Le interesa llevarse bien con el rey de León porque es el árbitro de la política peninsular y ha estado sometiendo a los reinos musulmanes de taifas a una constante amenaza para conseguir su vasallaje y la entrega de las famosas parias. Poco antes de que estos hechos ocurran, Fernando I había estado atacando Valencia. Por lo tanto, es normal que el emir de Denia entienda que ha de estar a bien con él. Finalmente, este primer pergamino añade que, como los cristianos de Jerusalén que custodian la copa temen que ese objeto vaya en las manos de un musulmán, solicita que un cristiano procedente de Yalalika se encargue de llevarlo. ¿Por qué es importante Yalalika? Porque es el término por el que todos los geógrafos de Oriente designan un territorio del mundo: el Reino de León.
-¿Qué aporta el segundo de los pergaminos encontrados?
-Habla de un hecho que ocurre en tiempo de Saladino y afirma que el gobernante solicita la esquirla desprendida en el viaje de Egipto a Denia. Pide que se la entregue porque este fragmento tiene propiedades curativas y una hija de Saladino está enferma. Esto da un vuelco a la investigación. En este momento, nos ponemos a pensar qué vaso puede coincidir con estos requisitos y la conclusión es que se trata de la copa romana de ónice que está dentro del cáliz de Urraca, al que, efectivamente, le falta una esquirla.
-¿Qué hacen entonces?
-Iniciamos una muy concienzuda investigación para ver si antes de mediados del siglo XI, había datos que avalaran la presencia de la Copa de Cristo en Jerusalén. El rastreo de todas las fuentes cronísticas nos permitió llegar, de manera ininterrumpida, hasta la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén en el año 400, dentro de una capilla propia.
-¿Cuál fue el papel de doña Urraca, Señora de Zamora, en este recorrido histórico?
-Es el personaje central: la infanta doña Urraca, reina de Zamora. A la muerte de Fernando I, Urraca recibe un papel preponderante y unas rentas para vivir holgadamente sin depender de sus hermanos. Responsable del linaje familiar, Urraca es la impulsora de las obras de San Isidoro y del panteón. La infanta dejó reflejado en las pinturas de la Última Cena ese cáliz magnífico que ella había recibido. Para una copa romana mellada doña Urraca dona sus joyas y su diadema y la protege de una forma tan hábil que ningún sacerdote que oficiase con ese cáliz jamás pondría los labios donde, según la tradición, los había puesto Jesucristo.
-Es decir, que doña Urraca “salvó” la reliquia más importante de la cristiandad?
-Sin duda alguna. Sin la reina de Zamora no tendríamos hoy la que reliquia más preciada de la cristiandad.
-¿Esa copa nunca llegó a moverse de San Isidoro?
-Jamás. Es lógico. Hablamos de un momento convulso, cuando la cristiandad se dividió en dos bloques: el mundo oriental u ortodoxo y el occidental. León es el reino más poderoso, pero fue atacada, y en San Isidoro es donde mejor podía estar guardado el Grial.
-¿Cómo valora la enorme repercusión que tiene desde hace semanas su libro “Los Reyes del Grial”?
-Con el tiempo, la gente ha ido entendiendo que este es un estudio científico de dos investigadores que han invertido tres años y medios de trabajo muy serio y muy duro.
-La argumentación del trabajo les ha permitido recibir adhesiones de expertos, historiadores y del propio Obispado de León…
-El apoyo está siendo muy positivo para nosotros. En un estudio como el nuestro, hay que ser muy rigurosos y estar dispuestos a aprender de las críticas. A nivel científico, hasta ahora hemos tenido muy buena acogida, con sugerencias muy oportunas. Solo podemos felicitarnos del apoyo que estamos recibiendo desde distintos sectores.
http://www.laopiniondezamora.es/zamora/2014/05/21/habilidad-dona-urraca-salvo-reliquia/762517.html
´La habilidad de doña Urraca salvó la reliquia más preciada de la cristiandad´
“La Señora de Zamora protegió el Santo Grial con tal pericia que ningún sacerdote pudo tocar con los labios la copa que Jesús había utilizado en la Última Cena”
24.05.2014 | 01:21
La historiadora Margarita Torres. Foto Ical
-¿La investigación que han realizado nos conduce definitivamente a la verdad?
-Lo que nosotros sabemos a ciencia cierta es que a lo largo de la Edad Media hubo una gran veneración y una búsqueda del Grial, que desencadenó múltiples historias y leyendas. Lo que nosotros argumentamos es que hay un objeto que desde el año 400 se venera como la Copa de Cristo y se custodia en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén en una capilla propia, identificada así por las primeras comunidades cristianas. Es la copa romana de ágata, embellecida por las joyas donadas por doña Urraca, reina de Zamora.
-Supongo que se habrán preguntado en más de una ocasión si la copa que las primeras comunidades cristianas señalan como el Santo Grial es, en efecto, el cuenco que Cristo utilizó en la Última Cena.
-Desde nuestro punto de vista científico, podemos decir que esta copa tiene una definición y un contexto arqueológico claro. Corresponde a un periodo de tiempo que se sitúa entre el siglo primero antes de Cristo y el primero de nuestra era y, por lo tanto, es coetánea de Jesús. La forma y el material, romano helenística, prueba que se sitúa en la misma órbita geográfica. No podemos asegurar que estuvo físicamente en la mesa de Jesús, porque tenemos 400 años en blanco. No solo nosotros, sino la totalidad de los cálices. La primera referencia escrita de una copa referida al Señor data del año 400 y procede del Santo Sepulcro.
-Y luego están los papiros egipcios, la clave de este cáliz. ¿Cómo ha sido la investigación y el hallazgo?
-Todo comienza en el año 2010 con la celebración de los 1100 años del Reino de León, cuando se hizo una réplica del Cáliz de doña Urraca. Al mismo tiempo, recibimos el encargo de estudiar los objetos islámicos que se conservaban en San Isidoro de León. Entre ellos, había un arca de plata de mediados del siglo XI de origen fatimí, es decir, egipcio. A pesar de que los reyes de León son los más poderosos de la península ibérica de su tiempo, el objeto es extraordinario. Había otros enseres de procedencia oriental. Por este motivo, dentro del proyecto se decidió contratar los servicios de una persona con la que ya habíamos compartido trabajos de investigación, el arabista Gustavo Turienzo. Acude a Egipto para recabar una serie de datos que aclaren la relación entre el Reino de León y el Califato Fatimí de Egipto. Dentro de esa búsqueda, Turienzo encuentra dos pergaminos medievales musulmanes. En uno de ellos, se da noticia de algo que ya era conocido por todos los medievalistas. A mediados del siglo XI hubo una gran hambruna en Egipto y su soberano pide ayuda al mundo y recibe alimentos del rey de la taifa musulmana de Denia.
-¿Qué hay de novedoso entonces?
-En el pergamino primero añade que cuando el califa de Egipto pregunta al emir de Denia cómo le puede obsequiar, este solicita específicamente la copa que Jesús utilizó en la Última Cena con sus apóstoles que se conserva en Jerusalén. El dato fundamental es que se la quiere entregar a Ferdinand al Kabir porque quiere estar a bien con él. La traducción de este nombre es Fernando el Magno, el apoyo de Fernando I de León. Le interesa llevarse bien con el rey de León porque es el árbitro de la política peninsular y ha estado sometiendo a los reinos musulmanes de taifas a una constante amenaza para conseguir su vasallaje y la entrega de las famosas parias. Poco antes de que estos hechos ocurran, Fernando I había estado atacando Valencia. Por lo tanto, es normal que el emir de Denia entienda que ha de estar a bien con él. Finalmente, este primer pergamino añade que, como los cristianos de Jerusalén que custodian la copa temen que ese objeto vaya en las manos de un musulmán, solicita que un cristiano procedente de Yalalika se encargue de llevarlo. ¿Por qué es importante Yalalika? Porque es el término por el que todos los geógrafos de Oriente designan un territorio del mundo: el Reino de León.
-¿Qué aporta el segundo de los pergaminos encontrados?
-Habla de un hecho que ocurre en tiempo de Saladino y afirma que el gobernante solicita la esquirla desprendida en el viaje de Egipto a Denia. Pide que se la entregue porque este fragmento tiene propiedades curativas y una hija de Saladino está enferma. Esto da un vuelco a la investigación. En este momento, nos ponemos a pensar qué vaso puede coincidir con estos requisitos y la conclusión es que se trata de la copa romana de ónice que está dentro del cáliz de Urraca, al que, efectivamente, le falta una esquirla.
-¿Qué hacen entonces?
-Iniciamos una muy concienzuda investigación para ver si antes de mediados del siglo XI, había datos que avalaran la presencia de la Copa de Cristo en Jerusalén. El rastreo de todas las fuentes cronísticas nos permitió llegar, de manera ininterrumpida, hasta la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén en el año 400, dentro de una capilla propia.
-¿Cuál fue el papel de doña Urraca, Señora de Zamora, en este recorrido histórico?
-Es el personaje central: la infanta doña Urraca, reina de Zamora. A la muerte de Fernando I, Urraca recibe un papel preponderante y unas rentas para vivir holgadamente sin depender de sus hermanos. Responsable del linaje familiar, Urraca es la impulsora de las obras de San Isidoro y del panteón. La infanta dejó reflejado en las pinturas de la Última Cena ese cáliz magnífico que ella había recibido. Para una copa romana mellada doña Urraca dona sus joyas y su diadema y la protege de una forma tan hábil que ningún sacerdote que oficiase con ese cáliz jamás pondría los labios donde, según la tradición, los había puesto Jesucristo.
-Es decir, que doña Urraca “salvó” la reliquia más importante de la cristiandad?
-Sin duda alguna. Sin la reina de Zamora no tendríamos hoy la que reliquia más preciada de la cristiandad.
-¿Esa copa nunca llegó a moverse de San Isidoro?
-Jamás. Es lógico. Hablamos de un momento convulso, cuando la cristiandad se dividió en dos bloques: el mundo oriental u ortodoxo y el occidental. León es el reino más poderoso, pero fue atacada, y en San Isidoro es donde mejor podía estar guardado el Grial.
-¿Cómo valora la enorme repercusión que tiene desde hace semanas su libro “Los Reyes del Grial”?
-Con el tiempo, la gente ha ido entendiendo que este es un estudio científico de dos investigadores que han invertido tres años y medios de trabajo muy serio y muy duro.
-La argumentación del trabajo les ha permitido recibir adhesiones de expertos, historiadores y del propio Obispado de León…
-El apoyo está siendo muy positivo para nosotros. En un estudio como el nuestro, hay que ser muy rigurosos y estar dispuestos a aprender de las críticas. A nivel científico, hasta ahora hemos tenido muy buena acogida, con sugerencias muy oportunas. Solo podemos felicitarnos del apoyo que estamos recibiendo desde distintos sectores.
http://www.laopiniondezamora.es/zamora/2014/05/21/habilidad-dona-urraca-salvo-reliquia/762517.html



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