El peligro de comer atún con frecuencia: así nos intoxicamos sin darnos cuenta

Atún en conserva.
Atún en conserva. Gtres

NUTRICIÓN TOXICOLOGÍA

El peligro de comer atún con frecuencia: así nos intoxicamos sin darnos cuenta

El consumo de atún es hasta tres veces mayor de lo recomendado porque la mayoría desconoce los riesgos de intoxicación por mercurio.

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La sabrosa lata de atún es una aliada para el día a día de millones de personas con prisas y pocos medios para prepararse una comida más elaborada: como aderezo para ensaladas, en salsa para la pasta, con pimientos en conserva para un sándwich gourmet instantáneo o, para los puristas, 'a palo seco'.
Hay muchos motivos, sin embargo, quedesaconsejan comerlo con excesiva frecuencia: por una parte, por su alto contenido calórico y de sodio, y por el otro, por el riesgo de intoxicación por mercurio. Este metal pesado que el cuerpo humano es incapaz de metabolizar y eliminar supone un problema en el consumo de pescado graso -azul- de gran tamaño, como el tiburón, el pez espada o, precisamente, el atún.
Sin embargo, los colectivos más proclives a echar mano a este socorrido alimento, como son los estudiantes universitarios, no son conscientes de este problema y están rebasando de largo las recomendaciones de raciones máximas. Así lo revela una investigación llevada a cabo en campus de EEUU y que publica la revista Environmental Toxicology and Chemistry.
¿Cuál es el mejor atún en lata?
Los expertos de la Universidad de California en Santa Cruzcontrolaron los hábitos de alimentación de los estudiantes en los comedores y tomaron muestras de cabello. Encontraron una directa relación entre los niveles más altos de mercurio en el organismo y las mayores ingestas de platos a base de atún.
En algunos de los jóvenes, señalan, la concentración de metal pesado alcanzaba niveles "más allá del umbral de seguridad". Según Myra Finkelstein, profesora asociada de toxicología ambiental y una de las autoras, "no significa que fueran necesariamente a sufrir efectos tóxicos, pero la recomendación en ése punto es la de reducir la exposición al mercurio".
Los grandes pescados azules contienen la variedad más nociva de este metal, el metilmercurio, vinculado a trastornos neurológicos en caso de elevadas concentraciones. El riesgo es mayor en niños y mujeres gestantes, ya que afecta al crecimiento. Pero los veinteañeros tampoco se libran de ser particularmente vulnerables, subrayan los autores, ya que su sistema nervioso todavía está en desarrollo. Y, aunque no es acostumbrado, es una edad fértil en la que se pueden producir embarazos.
Mediante encuestas y observación directa, los investigadores determinaron que un tercio de los estudiantes consumía atún al menos una vez a la semana. De ellos, la mitad lo comía tres veces o más, lo que superaba la dosis segura según la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) de EEUU, que marca un límite de 0,1 microgramos de metilmercurio por kilo de masa corporal al día.
Planteado de otro modo, lo recomendado sería no pasarse de dos o tres raciones de los pescados con menos mercurio, como el atún tongol o el bonito listado (Katsuwonus pelamis), o una de los que más contienen: el atún blanco (Thunnus alalunga, también llamado bonito del norte) y atún claro (Thunnus albacares). En cualquier caso, Finkelstein se declara "alucinada" con la cantidad de jóvenes que, según le contaron, lo comen todos los días. "Su grado de desconocimiento sobre el peligro del mercurio es sorprendente".
Uno de los factores de riesgo identificados en el estudio es que los comedores universitarios ofrecen atún de forma diaria e ilimitada en los 'salad bars', un esfuerzo, paradójicamente, para introducir una alimentación más saludable. La medida que han implantado de inmediato en la UCSC es la de colocar advertencias escritas sobre este consumo en su propio refectorio.
Por otra parte, las concentraciones de mercurio variaban en gran medida según el comedor analizado a lo largo de siete meses. Algunas muestras tenían hasta cinco veces más de lo normal. "Algunos trozos de atún tongol resultaron tener niveles considerablemente altos de mercurio, cuando normalmente tienen la mitad o un tercio de lo que acumula el atún blanco", subraya Finkelstein.
En total, la investigación reveló que había universitarios consumiendo "hasta 20 raciones de atún a la semana". El siguiente paso consistió en encuestar a los estudiantes sobre su grado de conocimiento con respecto a los riesgos de intoxicación. Resultó que era muy bajo, incluso entre quienes no comían atún: también ellos creían que se podía comer hasta tres veces más de lo recomendado. Si no lo hacían era porque no les gustaba tanto.
La situación, admiten los investigadores, no es "tan sencilla", ya que los pescados grasos no dejan de ser una importante fuente dietaria de nutrientes esenciales, como los ácidos omega. Pero aquí puede darse una paradoja, como advertía la Dietista-nutricionista Laura Llorente a EL ESPAÑOL: si el atún está conservado en aceite de girasol en lugar de oliva virgen extra, el omega 6 vegetal contrarrestará al omega 3 de origen animal.

https://www.elespanol.com/ciencia/nutricion/20190704/peligro-comer-frecuencia-intoxicamos-sin-darnos-cuenta/410959450_0.html

Estos son los pescados que debes comer si quieres que tu vida sea más larga

Reemplazar la carne en nuestra dieta por pescado siempre tendrá un efecto saludable, pero no todos los peces benefician igual.

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Reemplazar una buena parte de la carne que ingerimos como parte de la dieta occidental que predomina en la sociedad desarrollada por pescado tendría un efecto positivo sobre nuestra salud, asegura un estudio del Instituto Nacional de Alimentacióndanés y la Universidad Técnica de Dinamarca. Quienes más se beneficiarían serían los hombres a partir de los 50 años y las mujeres premenopáusicas. Pero, precisan los investigadores daneses, si cualquier pescado es preferible a la carne, no todos los peces nos benefician en igual medida.
Se trata de un estudio postdoctoral en base a una fórmula desarrollada por una de las investigadoras del Instituto, Sofie Theresa Thomsen, que permite calcular el impacto sobre la salud de una población absoluta que tiene sustituir una comida por otra. En este trabajo, se ha empleado para calcular el efecto que tendría cambiar aplicar una recomendación nutricional: limitar al máximo la ingesta de carne roja y procesada, y aumentar la del pescado hasta alcanzar la meta de 350 gramos semanales
¿Por qué hay que comer más pescado? Entre los nutrientes que aporta este alimento están los saludables y necesarios ácidos grasos de tipo omega, así como la vitamina D. Pero, por otro lado, no se libran de perjuicios: de la contaminación con metilmercurio al parásito anisakis. Asimismo, la carne roja y procesada está relacionada con el desarrollo de diferentes tipos de cáncer según establece la OMS desde 2015, y contribuye al aumento del "colesterol malo" al aportar grasas saturadas. Pero, por otro lado, son fuente dietaria de hierro. Se trata, al fin y al cabo, de valorar los pros y contras. 
O, por decirlo con mayor precisión: de realizar una evaluación de la relación riesgo-beneficio en base a los años de vida ganados por la población al adoptar nuevos hábitos saludables, o, por el contrario, qué factores harían retroceder su esperanza de vida. En el caso del reemplazo del pescado por la carne, los cálculos "muestran que los habitantes de Dinamarca ganarían colectivamente 7.000 años saludables de vida si cada adulto del país comiese las cantidades recomendadas de pescado reduciendo en la misma medida la carne", afirma Thomsen.
"Esta cifra abarca, aproximadamente, la prevención entre otras dolencias de las 170 muertes anuales debidas a la enfermedad de las arterias coronarias (EAC)", precisa la autora. Sin embargo, los mayores beneficios los reportarían las dietas que solo incluyen pescados azules, o grasos. Para los escandinavos, las estrellas de sus platos son el arenque, la caballa, el salmón, el atún y el emperador. En España tendemos a consumir el bonito, el boquerón y la palometa, y  también los considerados como 'semi-grasos': el besugo, la lubina, los salmonetes, la anguila y la trucha.
Estos pescados se pueden alternar con otros blancos o magros: los daneses son asiduos a la platija y el abadejo, mientras que la alimentación mediterránea incorpora el rape, la merluza, el lenguado, el bacalao o el rodaballo. Pero comer únicamente pescado magro se asoció según los cálculos de Thomsen a un incremento de la longevidad menor, porque contienen menos ácidos grasos beneficiosos. ¿Barra libre entonces para el consumo de pescado azul? No para el atún, advierten los investigadores: tiene mucho omega-3 pero también elevado riesgo de concentraciones de mercurio, algo especialmente desaconsejado en mujeres gestantes.  
Por otra parte, la carencia de vitamina D es materia de debate sanitario: si se puede cuestionar en lugares como España donde las horas de sol no vienen a faltar, para los habitantes de los países nórdicos es un déficit reconocido. En éste sentido, la proporción de daneses que lo sufren podría reducirse de manera significativa con la mezcla de pescados azules y blancos previamente descrita, siempre y cuando desplazase proporcionalmente a las comidas con carne a lo largo de la semana. La combinación ideal sería de 200 gr. de pescado azul y 150 gr. de blanco.  
Por último, no todos los grupos de población se verían beneficiados en igual medida. La longevidad aumentaría para todos los mayores de 50, pero en los hombres mucho más, al ser más vulnerables a la muerte por accidentes cardiovasculares cuyo riesgo aminora enriqueciendo la dieta con ácidos grasos. Por otra parte, para las mujeres en edad fértil, "el beneficio es particularmente grande, porque no es solo para ellas", añade Thomsen. "Las propiedades saludables de la dieta se transmitirán al desarrollo fetal de sus hijos, lo que contribuye a la longevidad total ganada".

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